martes, 14 de agosto de 2018

Tormentas del 12 de agosto de 2018. El caso de Villalba Baja (Teruel)

Sigue siendo imposible mantener este blog abierto y actualizado. El trabajo del día a día consume todo el tiempo. Y eso a pesar de las muchas ganas que entran con frecuencia de comentar tantas imbecilidades y aberraciones que se dicen y se hacen sobre nuestros cursos de agua.

Hoy, aprovechando las vacaciones, ya no he podido aguantar más. Es solo una noticia más, ni más ni menos preocupante que tantas otras, pero de nuevo un buen ejemplo para debatir en clase con el alumnado. Es una noticia en Heraldo de Aragón: https://www.heraldo.es/noticias/aragon/2018/08/14/la-grava-arrastrada-por-una-rambla-corta-alfambra-desvia-cauce-1261952-300.html

Un caso real como la vida misma, con todos los ingredientes habituales, tan frecuentes: una tormenta importante (más que las de los últimos años, pero no rara), unas ramblas y ríos que funcionan (es su trabajo evacuar agua y sedimentos en estos casos), que llevan "arrastres" (¿cómo no van a llevar? las ramblas son sedimentos), una dinámica fluvial que debería ser admirada y respetada (pero que es despreciada y temida, lo habitual), una gran y exclusiva preocupación por los bienes socioeconómicos (pero, ¿qué hace el consultorio médico en zona inundable?) y por las fiestas del pueblo (el frontón inundado, horror), y por supuesto las soluciones más populares de siempre: hay que tener un "mantenimiento" en la rambla para que esto no vuelva a pasar, e incluso hacer en ella presas para sedimentos. Nadie se pone a pensar que hay elementos humanos mal ubicados y una ordenación del territorio inaceptable e inadaptada al peligro natural. La rambla y el río han hecho lo que tenían que hacer. No se puede seguir enfocando la gestión del territorio con una perspectiva como la que presenta el artículo. Hay otras soluciones desde la gestión adaptativa.

No hace falta comentar mucho más, es otro ejemplo de libro. Y el enfoque de la noticia en la prensa también es de manual y demuestra una vez más el desconocimiento, la falta de documentación y los intereses, todo lo cual sesga totalmente la noticia, que por supuesto es mala malísima para cualquier lector. Para mí es una maravilla que las ramblas del Alfambra sigan funcionando así.

Vamos a ver unas capturas de Google Earth:


Véase el núcleo de Villalba Baja junto al valle lleno de choperas del Alfambra. Aguas arriba, al norte del pueblo, se ve salir la rambla culpable esta vez con sus sedimentos. ¿Cómo no va a desviar el Alfambra? Así ha sido durante milenios. Aguas abajo del pueblo se observa otra rambla con la misma mala costumbre.


Salida al valle del Alfambra de la rambla culpable. A mí hay elementos humanos que, la verdad, no me cuadran mucho. Vivan la ordenación del territorio y la gestión del riesgo de inundación. Esto es Españññña.


Esta es la chopera del Alfambra justo frente a la desembocadura de la rambla culpable. Imagen de 2014. Restos claros de crecida que demuestran que el Alfambra se desborda aquí con frecuencia y facilidad.


El Alfambra en Villalba Baja. Parque infantil en zona inundable, magnífica ubicación. Luego tienen la culpa las tormentas, las crecidas, las gravas de la rambla, las del río, etc., etc., etc. Otra imagen típica de cualquier pueblo de Españistán.


Tras el camión, el frontón. ¿Qué tiene de raro que se inunde? Por cierto, si el puente se ciega es porque está mal hecho. Hagan ya un puente mayor y más elevado, correctamente dimensionado para el paso del agua y de los sedimentos en crecidas extraordinarias. No hay otra solución.

Para terminar, pido disculpas a los vecinos y afectados de Villalba Baja por habérmelo tomado con cierto humor (fruto de mi enfado y desesperación ante estos temas). Es solo un caso más y los tenemos mucho más graves. La culpa y la responsabilidad no es de los vecinos ni de la rambla ni del Alfambra. Es de los gestores del territorio, que durante décadas no han sabido ni han querido, ni a nivel local ni autonómico ni estatal, adecuar los usos del suelo al riesgo de inundación ni adaptarlos a la dinámica fluvial, ni en Villalba Baja ni en ningún otro sitio.


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