viernes, 26 de diciembre de 2014

Áridos y acarreos


“Dime con quién andas y te diré quién eres”. “Dime qué coche tienes y te diré cómo eres”. “¿De qué pie cojeas?” “Dime cómo hablas y te diré cómo piensas”. El vocabulario que empleamos nos delata: muestra nuestra formación, nuestros sesgos profesionales, también nuestras manías y obsesiones.
Cuando escucho o leo las palabras árido y acarreo me pongo enfermo. Y no puedo evitar pensar negativamente de quien las dice o escribe. Sí, son palabras correctas del castellano, recogidas en el diccionario de la RAE. El diccionario dice que árido es un “material rocoso natural empleado en la argamasa” y que acarreo es “lo que se trae de otra parte por tierra o en un carro”. No se habla de los ríos en estas definiciones, lo cual me tranquiliza. Sin embargo, en el lenguaje ingenieril tradicional se emplean mucho estos dos términos para hablar de los sedimentos transportados y depositados por los ríos en su trabajo geomorfológico. Así, es frecuente encontrar las palabras “árido” y “acarreo” en notas de prensa, artículos de periódico, charlas y mesas redondas, y con ello en el lenguaje popular más habitual.

Recomiendo tener mucha precaución con los que emplean estas dos palabras. Porque al que para referirse a sedimentos fluviales habla de áridos y acarreos “se le ve el plumero” claramente. Es una persona o colectivo que no aprecia las gravas, los sedimentos, la función natural de los ríos. Más bien los desprecia y los ve como recurso económico (árido) o como algo molesto o peligroso (acarreos).

Ojalá queden nuestros pobres ríos libres por siempre de las acciones de los que hablan de áridos y acarreos.

jueves, 25 de diciembre de 2014

Un nuevo paso en la destrucción del río Ésera

Se va a proceder a la "adecuación y limpieza" del río Ésera aguas arriba de Benasque. Se va a eliminar y rellenar el cauce natural que fue recuperado por el río en la crecida de junio de 2013. Desde aquí nos sumamos a la denuncia pública de esta actuación contraria a las directivas europeas y a los principios de nuestra actividad científica y de la restauración fluvial en general. Remitimos a la nota del CIREF, que explica ampliamente la situación:
https://www.dropbox.com/s/y3yl4ppskvenerv/20141223nota%20CIREF_actuaciones%20CHE.pdf?dl=0

jueves, 23 de octubre de 2014

El río Cinca exprimido al pie de El Grado

El tramo del río Cinca inmediatamente aguas abajo del embalse de El Grado se encuentra en un muy deficiente estado ecológico a causa de importantes impactos hidromorfológicos resultantes de enormes derivaciones de agua. Es un tramo que ha quedado prácticamente seco y con graves problemas de incisión o encajamiento. Esto ya lo pudimos constatar en un trabajo realizado hace 12 años en el que se proponía la posibilidad de establecer una figura de “contrato de río” para tratar de gestionar racionalmente un río esquilmado por los múltiples usos de sus aguas.

Recientemente se han establecido nuevos caudales ambientales para este tramo del río Cinca entre la presa de El Grado y el retorno de la central de Ariéstolas. El resultado es decepcionante, ya que se fija un caudal mínimo de 1 m3/s, que solo supone entre el 2 y el 7% de los caudales naturales, de acuerdo con un informe detallado preparado por Ecologistas en Acción, para el que se han consultado trabajos anteriores y se han actualizado datos hidrológicos. Al parecer, se justifica mantener un caudal tan bajo porque es suficiente para la supervivencia de un par de especies piscícolas, y no se ha atendido en absoluto las necesidades de la vegetación ni de los sedimentos ni el funcionamiento geomorfológico ni los graves problemas de incisión.

El tramo tiene varias concesiones con notables derivaciones de caudal, a causa de lo cual no se ha podido establecer un caudal ambiental adecuado a las necesidades del río, con lo que se siguen incumpliendo normativas y recomendaciones estatales y europeas. En suma, los usos agrícolas e industriales siguen estando por delante de los ambientales y no hay capacidad ni voluntad para modificar esta situación. Este tramo del Cinca es solo un ejemplo de lo mal que se gestionan los caudales ecológicos. Pero además es un tramo de gran valor por muchos aspectos y en especial porque contaba con un magnífico cauce trenzado, quizás el mejor y más extenso de toda la Península Ibérica, un cauce que va deteriorándose a causa de los embalses de arriba y de la falta de una buena gestión de caudales. Un cauce precioso (como puede verse en esta foto de Alejandro Serrano) que es Lugar de Interés Comunitario y que merecería una figura de mayor protección.

jueves, 18 de septiembre de 2014

“Restauración” hidrológica, presas de retención y déficit de sedimentos


A lo largo del siglo XX se desarrollaron en nuestro ámbito geográfico abundantes actuaciones denominadas de “restauración” hidrológica o hidrológico-forestal. El entrecomillado en la palabra restauración se debe a que se llamaban oficialmente así, pero es una denominación claramente inadecuada, ya que son actuaciones muy alejadas de los principios de la restauración ambiental o ecológica y, desde mi punto de vista, radicalmente contrarias a los principios de la restauración fluvial.

En algunos casos estas actuaciones, fundamentalmente presas de retención de sedimentos, han podido tener como objetivo la reducción de la peligrosidad de barrancos, torrentes y ramblas. En otras muchas ocasiones su objetivo fue reducir o ralentizar el aterramiento de embalses situados aguas abajo. Así, en el Pirineo central se construyeron centenares de presas de retención, muchas veces asociadas con repoblaciones de pinos, coincidiendo en el tiempo con un proceso imparable de éxodo rural. Estas presas de retención pirenaicas se colmataron en pocos años. Creo que, en el fondo, el impulso y la demanda de este tipo de actuaciones deriva de nuestro ancestral desprecio o desconocimiento por los procesos geomorfológicos en un país en el que se demoniza la erosión.

La pérdida de suelo y los procesos erosivos intensos son normales en el ámbito mediterráneo y deberían verse como una característica connatural a nuestros ecosistemas y como un valor ambiental, no como un problema. Hay áreas erosivas que producen sedimentos, éstos tienen que recorrer laderas y cárcavas para llegar a los cauces y la red fluvial los debe ir transportando progresivamente hasta el mar. Este es el funcionamiento normal, natural, dirigido por unos procesos geomorfológicos que deberían ser respetados e incluso protegidos por sí mismos. Y este es el funcionamiento que desde una perspectiva de restauración fluvial tenemos que defender, ya que cualquier actuación en contra de este funcionamiento, como por ejemplo las presas de retención, está generando un déficit sedimentario que repercute aguas abajo, primero en los cauces y por último en los litorales.

Afortunadamente el efecto barrera de muchas de estas presas es actualmente muy limitado porque están colmatadas y los sedimentos pueden saltar por encima en procesos de crecida. Pero el déficit está ahí y deberíamos buscar soluciones. Mi propuesta es eliminar las presas de retención de sedimentos para recuperar un funcionamiento más natural para nuestros barrancos y ramblas. Esta eliminación partiría de una extracción previa de buena parte de los sedimentos que las colmatan, el traslado de dichos sedimentos aguas abajo para colocarlos en tramos de cauce con déficit y problemas de incisión, a continuación el derribo de la presa y por último dejar que el curso fluvial se recupere en su búsqueda hidrodinámica y geomorfológica de un nuevo equilibrio. Mi propuesta también es que dejen de destinarse presupuestos y proyectos a la lucha contra la erosión y se inviertan en este necesario derribo de presas de retención, que a medio plazo recuperará nuestros ríos. Esto sí será restauración fluvial.
Además, las series de presas de retención antiguas y colmatadas ubicadas en muchos cursos de montaña constituyen estructuras que están incrementando la peligrosidad de esos cursos y, por tanto, el riesgo aguas abajo. La violencia y el enorme volumen de sedimentos arrastrados por la crecida del barranco de Arás en agosto de 1996, generando la tragedia del camping de Biescas, se debió en buena parte a la rotura de 27 presas colmatadas. Muchas de estas estructuras se construyeron con materiales inadecuados y utilizando a presos políticos en plena represión franquista. Por todo lo expuesto me duele encontrar estas presas en nuestros magníficos torrentes. En mi opinión son graves impactos, elementos dañinos del paisaje fluvial que deberíamos tratar de suprimir.

jueves, 17 de abril de 2014

JORNADAS DEL CIREF



Información:
https://www.dropbox.com/s/b2fk85ru8gl171m/PROGRAMA%20JORNADAS%20ZARAGOZA.pdf

PREOCUPACIÓN POR EL PIRINEO CENTRAL

El Pirineo central es un patrimonio natural de valor inmenso, incalculable, con los últimos glaciares, formas de relieve espectaculares y espléndidos ecosistemas de gran diversidad.
Pero el Pirineo central está sometido a fuertes presiones que ansían sobreexplotar sus recursos, sobre todo de agua y de espacio. Primero fueron los embalses, los aprovechamientos hidroeléctricos, las innumerables presas para retener sedimentos, todo lo cual destruyó centenares de kilómetros de cauces fluviales. La mayoría de los ríos pirenaicos sufren esas agresiones como enfermos crónicos sin solución.
Luego llegó el “holding” de la nieve consumiendo también agua y terreno. Este negocio, que dará sus últimos coletazos en próximas décadas si se confirma el cambio climático, ya ha generado destrozos tan obscenos como el de Espelunziecha, y está a la espera de poder hincar el diente en proyectos temibles para nuestras montañas, como la ampliación de Cerler por Castanesa. La última “gran idea” es la unión de las estaciones de esquí de los altos valles del Aragón y del Gállego, unión planteada a través de espacios protegidos de gran valor, fomentada y publicitada a bombo y platillo por el gobierno autonómico y aplaudida por los medios de comunicación aragoneses y por el clima general que se congratula de todo lo que sea crear riqueza y empleo a costa de lo que sea.
A los que amamos estas montañas este proyecto nos genera una muy honda preocupación. Como a mi colega el gran geógrafo Eduardo Martínez de Pisón, que hace unos días nos envió el breve artículo de opinión firmado por D. José María Sanchis Bielsa, que adjunto a esta entrada, un artículo que nos alerta sobre un peligro nuevo a añadir a nuestro Pirineo, el de la moda interesada de las carreras de montaña.
Demasiadas preocupaciones para un universo pirenaico tan frágil y para los que queremos conservarlo para las generaciones futuras.
 

miércoles, 29 de enero de 2014

CRECIDITA DEL EBRO Y MUCHA IGNORANCIA

Disfrutamos estos días de una pequeña crecida en el curso medio del Ebro. Crecida muy beneficiosa, más bien rápida, limpia, en la que el río está funcionando bien y va realizando su trabajo moviendo gravas, renovando ambientes, inundando lo que tiene que inundar. Ya era hora, y espero que no sea la última, lo agradeceremos en el próximo verano.

Ayer temprano me entrevistaron para Radio Zaragoza, presentándome como “la voz del río”, lo cual me llenó de orgullo, aunque luego apenas me tuvieron un minuto.
Acabo de ver una tertulia de ¿periodistas? en la televisión aragonesa sobre el tema. Ha sido vergonzoso, la ignorancia sobre el río es extrema. Lo de siempre: hay que limpiar, pobres afectados que no se les da soluciones, no se puede confiar en la suerte, etc. etc. Estoy hastiado de esta ignorancia, que se extiende a toda la sociedad porque en los medios (la fuente educativa principal) solo se ofrece esta versión equivocada, casposa y ridícula.

Y claro, los políticos aprovechan y se suben a la ola. La CHE y el Gobierno de Aragón prometen una limpieza general del cauce en 2015 porque esperan superar las trabas ambientales,  y lo dicen así de claro, seguros de que tienen la sartén por el mango.
Por supuesto que les daremos guerra. A ver si consigo tiempo para escribir (tengo para un libro muy gordo), para contar a los que se dejen (que serán pocos) cómo funciona el río y cómo hay que tratarlo, y para medir barras y gravas en el Ebro, ese gran patrimonio siempre despreciado, antes de que se las lleven las máquinas.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

ATROCIDADES EN EL RÍO ÉSERA

Uno de nuestros mayores problemas ambientales es el destrozo impune que se ejecuta sobre nuestros ríos después de que éstos hayan sufrido una crecida. Se invierte dinero público (en el caso del Ésera más de 4 millones de euros) en unas actuaciones denominadas "obras de emergencia" que suponen auténticas atrocidades ejecutadas con maquinaria pesada convirtiendo nuestros ríos en pistas de aterrizaje.

El daño ya está hecho y no podemos frenarlo, pero que quede constancia de nuestra denuncia pública, que realizamos sobre todo para educar, para que la sociedad civil no vuelva a permitir este tipo de actuaciones.

Sobre las atrocidades en el río Ésera me hago eco de la nota de prensa emitida hoy por el CIREF:
CIREF • Miércoles, 6 de Noviembre de 2013
Los días 17 y 18 de junio el tramo alto del río Ésera, fundamentalmente en su discurrir por el Valle de Benasque, sufrió una importante avenida fluvial. Más allá de la recurrencia de estos eventos, con situaciones similares en los años 60 del pasado siglo, los días posteriores a la crecida dejaron bien a las claras los errores de gestión fluvial cometidos durante muchos años.
Buena parte de los sistemas de defensa colocados a modo de escolleras ceñidas al cauce menor del río se han mostrado ineficientes ante eventos de una magnitud importante. Tras la crecida la mayor parte de ellos han desaparecido. Incluso los muros defensivos de la zona urbana y periurbana han sufrido severos daños, dejando edificios enteros, cuya correcta ubicación es cuanto menos dudosa, expuestos a nuevas crecidas durante meses, o directamente arrasados por unas aguas que reclamaban su territorio.
El río Ésera dibujó con nitidez una amplia llanura de inundación tanto aguas arriba como aguas abajo del núcleo de Benasque, dinamizando también las zonas bajas del Valle. En unas horas el río generó nuevos cauces, amplió meandros y curvas, movilizó y depositó sedimentos... en suma, en unas horas el río Ésera recuperó una parte de lo que defensas, embalses, derivaciones para usos hidroeléctricos, políticas urbanísticas aberrantes, etc, le habían robado durante décadas. Recuperó su naturalidad.
 
Ante esto, las actuaciones que se están llevando a cabo por parte de la Confederación Hidrográfica del Ebro, sin proyecto, sin evaluación de impacto y sin ningún tipo de sensibilidad ambiental, están destrozando todo ese dinamismo y naturalidad recuperada por un río que, no olvidemos, se encuentra en una zona de alta montaña, elevada naturalidad y a las puertas de un Parque Natural. De nuevo se olvidan las recomendaciones europeas, con sentido común y de lo económico, que nos dicen que deberíamos planificar el uso del territorio y dejar para el río parte de lo que es suyo, dejando zonas libres para la inundación sin daños y respetando el espacio fluvial. Así, no olvidemos que la Directiva europea de Inundaciones señala que habría que considerar el “territorio en riesgo como no urbanizable (…) incluida la posibilidad de retirar construcciones o instalaciones existentes que supongan un grave riesgo”.
 
El río había redistribuido gran cantidad de sedimento, generando un cauce mayor con brazos y curvas acordes con su dinámica natural; sin embargo, ahora la administración está removiendo, transportando y depositando cantidades ingentes de estos sedimentos. Se están apelmazando en las llanuras de inundación y se está generado un cauce totalmente lineal, sin brazos secundarios y con márgenes regularizados y, en buena parte, de nuevo, con escolleras. El cauce menor, en ocasiones formando múltiples brazos por el aporte de sedimentos y el descenso de la pendiente, está siendo destrozado, creándose uno totalmente nuevo en el que los saltos, los remansos, las pozas y todos los materiales del lecho están absolutamente desnaturalizados.
 
En resumen, una vez más, las actuaciones que se están ejecutando, y que ya se han llevado a cabo de forma más puntual en otras zonas como los Llanos del Hospital o Senarta, no responden a una gestión coherente, responsable y respetuosa de un sistema fluvial. Se está eliminando por completo cualquier atisbo de naturalidad y se vuelve a caer en los mismos errores que han conducido, tantas veces, a los mismos resultados. De nuevo, las soluciones más "populares", amparadas en los grandes movimientos de tierra y en la generación de ríos totalmente antropizados, incidiendo en la sensación de falsa seguridad que estos crean en la población, son las que se llevan a cabo y, de nuevo, se destroza un río que había conseguido dinamizarse.
Habrá que esperar a que el río Ésera, como tantos otros, vuelva a demostrarnos que es más que ese canal que están creando para él. Habrá que esperar a que el río Ésera retome los que se dicen que son orígenes de su nombre, y que cuando eso suceda los gestores sepan actuar con coherencia. Ésera: Es y será.

Esta nota ya está empezando a ser recogida por los medios, por ejemplo: http://www.heraldo.es/noticias/aragon/huesca_provincia/2013/11/06/el_centro_iberico_restauracion_fluvial_critica_las_actuaciones_che_esera_255869_1101026.html

Y el reportaje fotográfico de Daniel Mora, geógrafo de Benasque, lo tenéis en:
https://www.facebook.com/media/set/?set=a.172496606284097.1073741835.124903947710030&type=1

Estas fotografías son de este pasado fin de semana. Pero Daniel hizo otras unas semanas antes, mostrando atrocidades similares en un tramo más alto del valle, en Llanos del Hospital y Senarta. Las proyecté en la charla que impartí el pasado 26 de octubre en el VII Seminario del Geoparque de Sobrarbe.

jueves, 31 de octubre de 2013

EL RÍO BERGANTES NO SE TOCA

Un tramo de río magnífico, singular, de los más valiosos de la cuenca del Ebro, está amenazado por la construcción de un nuevo embalse. Resulta que la actual presa de Calanda en el río Guadalope presenta problemas de seguridad y en lugar de arreglar esas deficiencias se quiere hacer una presa nueva en el afluente Bergantes, con un altísimo coste económico y ambiental, afectando a un LIC con 5 hábitats de interés comunitario. Y todo ello para reducir el riesgo de inundación aguas abajo, en un curso bajo del Guadalope en el que se han permitido importantes invasiones del Dominio Público Hidráulico.
Es evidente que el proyecto de presa en el Bergantes no cumple la Directiva Marco del Agua (2000/60/CE), que obliga a mantener el buen estado ecológico de los ríos, construyendo una nueva presa cuando hay posibilidad de reparar una ya existente. Y como señala la Directiva 2007/60/CE de Evaluación y gestión de los riesgos de inundación, “los planes de gestión deben centrarse en la prevención, la protección y la preparación (…) y con miras a dar más espacio a los ríos, deben tomar en consideración, cuando sea posible, el mantenimiento o el restablecimiento de llanuras aluviales.” El Real Decreto 903/2010 que traspone dicha Directiva reclama que “se evite el deterioro injustificado de los ecosistemas fluviales y costeros, potenciando las medidas de tipo no estructural contra las inundaciones” (art. 11.1.d).
Hubo estudios de seguridad en 1988 y 1990 que concluyeron claramente que era factible aumentar la capacidad de desagüe de la presa de Calanda en el Guadalope para resolver su problema de seguridad, medida cuyo impacto ambiental sería infinitamente menor que la construcción de una nueva presa en el Bergantes. Pero está claro que hay que hacer una nueva presa porque hay intereses económicos en juego, presiones para invertir en hormigón. El estudio de impacto ambiental ya demostró que había una decisión ya tomada de construir una presa en el Bergantes, costase lo que costase, presentando un análisis de alternativas claramente dirigido y una incoherente valoración de impactos, en general definidos como compatibles.
En 2013 no podemos permitir que el Bergantes se destruya con una presa, por el gran valor geomorfológico y ambiental del tramo afectado y porque no se puede seguir pensando en el anacronismo de que las presas son la mejor solución para reducir los riesgos de inundación. Hoy sabemos que hay otros medios y las directivas europeas lo confirman.
La solución para mitigar el riesgo de inundación en el Guadalope está en la ordenación del territorio y en la devolución de espacio al río. Buena parte de los problemas se deben a una canalización insostenible del río Guadalope, que requiere medidas urgentes de devolución de espacio al río y recuperación de la llanura de inundación para evitar el incremento de velocidades, disipar la energía y regular correctamente el transporte de sedimentos. Los riesgos de inundación del Guadalope deben resolverse en el mismo Guadalope, reduciendo los bienes expuestos, y no con la regulación de sus afluentes, regulación que llevaría a una falsa sensación de seguridad y a la mayor proliferación de nuevos bienes y edificios en los espacios inundables aguas abajo.
Nuestro apoyo y agradecimiento a los habitantes de Aguaviva por oponerse a la presa y por defender su valioso río Bergantes. Enlace a su blog: http://elbergantesnosetoca.blogspot.com.es/

miércoles, 9 de octubre de 2013

50 ANIVERSARIO DE LA CATÁSTROFE DEL VAJONT

Hoy 9 de octubre se cumplen 50 años de la catástrofe del Vajont. Un gran deslizamiento de 270 hectómetros cúbicos de la ladera norte del monte Toc cayó dentro del embalse de Vajont (en Dolomitas, unos 100 km al N de Venecia) durante su tercer llenado (la presa había sido concluida en 1960, siendo en aquel momento la más alta del mundo de las de tipo bóveda). Se formó una gran ola de 235 m que saltó por encima de la presa sin derribarla y arrasó las poblaciones situadas en el valle aguas abajo (Longarone, Pirago, Villanova, Rivalta, Faè) causando unas 2.000 víctimas mortales.

Hasta el momento es la mayor tragedia generada por la mala ubicación de un embalse. Constituye una lección indispensable para comprender los riesgos, producidos casi siempre, como ocurrió en el Vajont, por la codicia económica impuesta por la fuerza por encima de la prudencia y del sentido común y sin respetar las leyes de funcionamiento de los sistemas naturales.

En el Vajont también hubo personas valientes que advirtieron del peligro y estudiaron el riesgo sin ser escuchadas. Pensemos ahora en Yesa, aquí al lado, en sus laderas inestables, y en tantos otros embalses en situaciones de riesgo similares. Han pasado 50 años pero las codicias económicas siguen ahí, y también hay científicos que alertan, y tampoco se les hace caso.

domingo, 22 de septiembre de 2013

SÍSIFO Y LOS SUMIDEROS DE ÁRIDOS

Sísifo fue castigado por los dioses a la ceguera y a un trabajo duro e inútil: subir una roca hasta una montaña para que cayera desde allí y volver a bajar a por ella para volverla a subir, así permanentemente. El mito de Sísifo se dedica a los que realizan esfuerzos inútiles, sin fruto. Como reflexionaba Albert Camus, quizás Sísifo sintiera un corto momento de placer en el momento en que alcanzaba la cumbre y arrojaba de nuevo la roca. La misma sensación positiva deben sentir los sesudos gestores de nuestros pobres ríos cuando ejecutan uno de sus dragados, hasta que pocas semanas o meses después, en la siguiente crecida, el río vuelva a dejar nuevos sedimentos en su sitio. Así que a dragar otra vez, a dilapidar dinero de todos en una tarea inútil, una y otra vez, año tras año, realimentando el mito de Sísifo en pleno siglo XXI.

Esto viene a cuento de que hoy se menciona en la prensa navarra, por supuesto con gran regocijo, que se está eliminando una isla en el Ebro en Castejón. Esta isla lleva tiempo allí y ha crecido; está dentro de un tramo canalizado hace unos 25 años. La propia canalización ha favorecido el depósito. Pero, claro, la solución lógica de romper la canalización y dar mayor anchura y libertad al río no se contempla, lo que se contempla es el dragado de la isla, solución temporal que nos recuerda el mito de Sísifo.

Y esta triste suerte de la isla de Castejón será sufrida, en cuanto puedan esquivar las "trabas ambientales”, por otros depósitos de sedimentos del río (“sumideros de áridos” según el ¿lenguaje? oficial) en una sucesión de trabajo y dinero despilfarrado, un atentado en toda regla contra las leyes naturales del río, que erosiona y sedimenta donde tiene que hacerlo, aunque casi siempre condicionado por las chapuzas que se han acometido en el último medio siglo en orillas y riberas.

viernes, 23 de agosto de 2013

Las gravas son el río y el río es de todos

Hace un mes ya salió a la luz un inventario realizado por la Confederación Hidrográfica del Ebro de "sumideros de áridos" (curiosísima y totalmente novedosa denominación a nivel "científico" mundial) en el curso medio del Ebro en los que potencialmente se podrían sacar gravas del cauce.
Hoy en Heraldo de Aragón y a página completa se publicita la genial idea bajo el título "La CHE plantea generalizar las limpiezas de cauce en el tramo medio del Ebro" (por cierto, oportunísima la cita de Shakespeare que encabeza la página: «Los actos contra la naturaleza engendran disturbios contra la naturaleza», nada más cierto, y así nos irá si este "proyecto" se lleva a cabo).
Los responsables de la propuesta aciertan (nos han leído ya muchas veces a los muchos científicos que trabajamos en esto) sobre las causas de la problemática de la acumulación de sedimentos y vegetación en el curso medio del Ebro: en efecto, la reducción de crecidas por la regulación, el incremento de nutrientes y unas motas continuas que cada vez constriñen más el cauce, son responsables de que en algunos sectores se hayan consolidado los depósitos sedimentarios y las gravas no puedan ser bien movilizadas por el río. Se habla de otro factor más hipotético (reconocen que no lo han estudiado bien): un supuesto incremento de sedimentos desde la corta artificial de meandros en el bajo Arga (se dice en el artículo que se hizo en los años 60 pero fue en los 80). O sea, que el río está mal y tiene dificultades en el transporte y la sedimentación por efecto de embalses, motas, agricultura e imprudentes canalizaciones. Me alegro mucho de que por fin se reconozca.
Ahora bien, la solución planteada no es, como debería ser, regular menos desde los embalses, eliminar las motas o echarlas atrás, depurar los vertidos agrarios y restaurar los antiguos meandros del Arga. Ni mucho menos. La solución que plantean es seguir atentando contra el río, una huida hacia adelante, dragar, eliminar nada menos que 170 playas de grava extrayendo más de 4 millones de metros cúbicos, muchos de ellos en espacios protegidos. Es una gran burrada, no puedo calificarla de otra manera. ¿Y para qué? Para beneficiar a unos pocos con intereses económicos en las riberas y en el propio negocio de las gravas o con intereses personales en progresar en su carrera política, y mientras tanto perjudicarnos a todos los demás, a todos los que queremos seguir disfrutando para nosotros y nuestros descendientes del gran patrimonio natural que son las gravas, que es el río. Porque las gravas son el río y el río es de todos, a pesar de que los medios de comunicación se esfuercen en las demagógicas consignas de hacer creer a todo el mundo que las "limpiezas" son buenas, que dan seguridad a la población y encima ahora generan empleo.
En fin, no merece la pena perder el tiempo escribiendo más ahora, ya se denunciará en Europa y donde haga falta cuando llegue el momento.
  

viernes, 9 de agosto de 2013

Tras las sanas crecidas… las chapuzas destructoras

Soy un río cualquiera. He tenido mi crecida, con la que he evacuado lluvias y deshielos, me he limpiado, he distribuido alimentos, he fertilizado, he creado hábitats, he movilizado sedimentos y los he dejado en el mejor sitio, preparados para que la siguiente crecida los siga llevando aguas abajo. La crecida es salud, no puedo vivir sin ella, ni yo ni todos los seres vivos que me acompañan. Esto incluye al Homo sapiens, aunque la mayoría de ellos no lo entiende.

Pero todos los ríos que en los últimos meses hemos tenido esta gran suerte de vivir una crecida estamos sufriendo ahora las típicas chapuzas de los que dicen que tienen competencias sobre nosotros, y aquí estamos con las máquinas dentro del cauce. A mi hermano Ebro que, gracias a sus crecidas del pasado invierno, este verano casi no tiene algas ni mosca negra, le han metido máquinas porque dicen que ha colocado las gravas donde no debiera, y encima resulta que rompió alguna defensa, de esas que tanto molestan estrechando y no dejando que el río se regule él solo con toda su sabiduría de miles y miles de años. A mis hermanos pirenaicos que se desbordaron en junio (y qué culpa tienen de que hayan llenado de edificios sus espacios de inundación) les están haciendo ahora de todo: máquinas arriba y abajo, gravas y bloques que quitan de aquí y recolocan allá, desvíos, ampliaciones de la capacidad de desagüe, en fin, de risa, como si los ríos no supiéramos por dónde tenemos que ir. Y en Castiello de Jaca, donde habían chapuceado hace unos meses, esta nueva crecida aunque más pequeña se filtró y encharcó las casas y casi vuelve por donde debiera. Me cuentan que todas estas chapuzas están gustando mucho a residentes y veraneantes, que comentan “ya era hora de que lo limpiaran”, “mira, mira, pues con esto se está generando empleo”. Claro, es muy visual, lo cual encanta también a los políticos. Qué le vamos a hacer,  los humanos de estas tierras saben muy poco de lo que es un río y están encantados con todo este chapuceo, aunque se financie con el dinero de todos. Creo que en Francia pasa menos, allí en los mismos días de junio se desbordaron también los ríos pirenaicos, incluso quedaron varias carreteras cortadas que aún no han podido reparar, están en ello y tienen para meses. Pero allí el dinero público ha ido a arreglar las carreteras y no a meter máquinas en el cauce para chapucear.
En fin, vamos a disfrutar ahora de los estiajes (son mis vacaciones, trabajo menos, aunque estoy de guardia por si tengo que evacuar alguna tormenta) y a esperar a la siguiente crecida que nos volverá a dar vida y al siguiente chapuceo posterior, porque estos no cambian.

Termino con un aviso a los investigadores en geomorfología fluvial del futuro (si quedan ríos dentro de 200 años y si quedan geomorfólogos fluviales): no os volváis locos analizando los depósitos de sedimentos, veréis que hay huellas de crecida junto con restos raros de materiales removidos colocados en sitios extraños, no fue el río el que lo hizo sino los chapuceros que vinieron con las máquinas unos días después de la crecida; observad que encima hay una nueva capa que muestra que el río dejó cada cosa en su sitio, hasta que volvieron de nuevo estos chapuceros; y además de estudiar los registros sedimentarios leed blogs como este, que intentaban contar lo mal que se trataban los ríos por los humanos a comienzos del siglo XXI.

miércoles, 19 de junio de 2013

Salud para los ríos pirenaicos

Bienvenidas estas crecidas de junio, magníficas para mejorar la salud de nuestros ríos, enfermos crónicos a causa de la regulación y los encauzamientos.
Una vez más los ríos han demostrado cuál es su territorio y lo han ocupado denunciando el urbanismo desbocado de las últimas décadas. Pero ningún culpable del boom urbanístico asume su responsabilidad, nadie reconoce que se ha construido imprudentemente dentro del río, pero todos piden de nuevo, como siempre, las ridículas limpiezas y dragados. ¿Qué tiene que pasar para que aprendamos?
Y en este caso, nuestra felicitación a la CHE por multar a la Val d’Aran por haber ejecutado limpiezas en el cauce sin permiso, por fin una buena gestión ambiental.

jueves, 6 de junio de 2013

Y he aquí de nuevo el dragado urbano

Al parecer, diferentes colectivos recreativos han vuelto a solicitar al Ayuntamiento el dragado del Ebro en Zaragoza. El consistorio está encantado con la propuesta y ya se ha solicitado al INAGA y a la CHE que lo permitan, que no pongan trabas ambientales. Y éstos, tan solícitos como siempre, ya han dado las bendiciones. O sea, lo de siempre. La propuesta es de bajo presupuesto y “suave”, empleándose el eufemismo de que solo se van a “recolocar y dispersar” las gravas sin extraerlas.

Como tantas otras veces, año tras año, hay que insistir en que el dragado es dañino para el río, altera su geomorfología y afecta a sus seres vivos, modifica condiciones de flujo y puede ser a medio plazo peligroso. Y además es inútil, como se demuestra año tras año, constituyendo una inversión insostenible. También supone una mala práctica ambiental muy negativa por cuanto puede justificar otros dragados igualmente denunciables. Y es un muy mal ejemplo para una sociedad urbana muy necesitada de educación ambiental.

¿Para cuándo una navegación sostenible económica y ambientalmente? Espero que pronto alguien entre en razón y tanto las embarcaciones como las zonas de embarque se adapten a las características del cauce del Ebro. Un río como el nuestro solo permite embarcaciones de mínimo calado y exige modificar continuamente, en función de la dinámica fluvial, los recorridos y las zonas de salida y llegada. Si se quiere navegar en un río mediterráneo de gravas hay que aceptar estas condiciones.

martes, 21 de mayo de 2013

Castiello de Jaca y la falsa seguridad (Publicado en Heraldo de Aragón el 29 de Mayo de 2013, Tribuna, pag. 20)

Llevo casi 20 años impartiendo la asignatura Análisis de Riesgos Naturales, primero en la Universidad del País Vasco, después en la de Zaragoza. En gestión de riesgos hay un principio fundamental, el de prudencia. También hay un concepto fundamental que se estudia en geografía del riesgo, en sociología del riesgo y en psicología del riesgo: es el concepto de falsa sensación de seguridad o excesiva confianza, muy habitual cuando después de una catástrofe se ejecutan obras de corrección con las que se asegura que el problema está solucionado.

Hace medio año, en octubre de 2012, se produjo una importante avenida en el río Aragón, que ocupó todo su cauce en Castiello de Jaca, derribando unas viviendas unifamiliares (ver entrada en este blog del 15 de noviembre de 2012: EL CASO DEL RÍO ARAGÓN Y CASTIELLO DE JACA: IRRESPONSABILIDAD Y DINERO PÚBLICO TIRADO). Fue un proceso totalmente natural, generado por importantes lluvias y ayudado localmente por un deslizamiento en la ladera. El río, lógicamente, tomó con fuerza durante la crecida el camino más corto, más directo y con mayor pendiente, que correspondía a un antiguo cauce secundario que alimentaba un molino. La urbanización, llamada por ello “El Molino”, se había construido sobre ese cauce. Afortunadamente no hubo víctimas, pero el suceso nos trajo el recuerdo de la catástrofe del camping de Biescas y de tantos otros casos de crecimiento urbanístico en zonas de elevado riesgo.
Después de la crecida, la Confederación Hidrográfica del Ebro ha realizado unos trabajos de reconducción del río al cauce principal, de refuerzo de las orillas con escollera y de relleno del antiguo cauce secundario. Con ello el río Aragón vuelve a la misma situación que tenía justo antes de la crecida.
Una vez concluidos estos trabajos, las administraciones competentes han permitido a los propietarios volver a ocupar sus viviendas. No es una decisión prudente y caen en la falsa sensación de seguridad generada por las obras realizadas. Porque el río Aragón está ahí y seguirá teniendo crecidas, y querrá de nuevo coger el camino más corto de su antiguo cauce, y las laderas del flysch pirenaico están ahí y seguirán viviendo deslizamientos. Lo que tendrían que haber hecho las administraciones implicadas es posibilitar a los afectados el acceso a otras viviendas fuera del río o indemnizarlos convenientemente.
Estamos, por tanto, ante un nuevo ejemplo, de esos que aparecen en los manuales de la asignatura de Riesgos Naturales, de no aplicar el principio de prudencia y de acogerse a la imprudente falsa sensación de seguridad. El principio de prudencia viene a decir que hay que estar preparados para lo peor y que la peor crecida quizás esté aún por llegar.

Ahora son los afectados los que tienen que decidir: o falsa seguridad o prudencia. Mi recomendación es que no vuelvan a vivir en el cauce y zona de intenso desagüe del río Aragón, por muchas escolleras que se hayan colocado. El río ha avisado con mucha claridad.

domingo, 12 de mayo de 2013

Agradecimiento a Ecologistas en Acción de la Ribera

Ha sido un gran honor recibir el premio Medio Ambiente 2012 de parte de Ecologistas en Acción de la Ribera, un premio ya con solera que reconoce la labor en defensa del medio ambiente.  
No estoy acostumbrado a estas cosas y me siento muy orgulloso porque el premio lo hace grande el colectivo que lo otorga, un grupo de personas volcadas con su tierra, con la defensa del medio en el que viven, con la conservación de su patrimonio natural, peleando contra tantos impactos y tantas irresponsabilidades. Un grupo de personas con los que compartí una tarde y noche inolvidables en Tudela el pasado día 4 de mayo. Preciosa la talla emblemática del Castil de Tierra bardenero, realizada en madera de olivo por el artista Marino.
Un premio que no es  realmente para mí, sino para un equipo: para mi familia, para los jóvenes geógrafos que han estado conmigo en tantos trabajos y para todos los que compartimos la labor del Centro Ibérico de Restauración Fluvial.
Muchas gracias, amigos de la Ribera navarra del Ebro, me habéis llenado de ánimo para seguir luchando en defensa de nuestros ríos.
 
Muchas gracias también a mis compañeros del CIREF por la reseña del premio que han incluido en la web: http://www.cirefluvial.com/noticias_ver.php?id=242