Se han ido acumulando en los últimos días las declaraciones in crescendo de nuestros representantes públicos. Ahora ya dicen sin rubor que van a intentar ejecutar la limpieza integral del cauce, incluso que se va a liderar a nivel ministerial y con el beneplácito de los organismos ambientales.
No sé si reír o llorar; como científico lo primero, como ciudadano lo segundo.
La limpieza integral es una idea descabellada, por decir algo suave y no extenderme. Otra vez seremos el ejemplo negativo, el hazmerreír de toda la Europa científica y técnica. Y una honda preocupación para todas las personas sensibles por nuestro entorno y concienciadas ambientalmente, como los amigos y amigas que seguís este blog. Además, como ciudadano, ¿se va a pagar esta locura con mis impuestos? Una locura carísima que no solucionará el problema ni beneficiará a nadie, por mucho que digan.
Qué pena aquel esfuerzo de hace una década, el Plan Ambiental del Ebro. Doce años ya desde la crecida de 2003, 7 crecidas más desde entonces, y no han aprendido nada (o no han querido aprender, que se acerca cierta fecha importante).
Magnífico comentario de mi amigo Carmelo Marcén en su web: http://www.ecosdeceltiberia.es/?p=993
Ríos, ramblas, torrentes... son sistemas naturales complicados, cambiantes, libres, enormemente diversos y, por tanto, apasionantes. Hay que defenderlos de innumerables agresiones porque son lo más valioso que tenemos y al mismo tiempo lo más dañado.
miércoles, 11 de febrero de 2015
miércoles, 4 de febrero de 2015
Crecida del Ebro (por fin) y lo de siempre
Estos días estamos de enhorabuena con una crecida del Ebro que renueva el río, mueve los sedimentos, limpia y mantiene a raya a las especies invasoras. Menos mal, porque en 2014 no hubo. Esto significa que 2015 va a ser un buen año para el río y las riberas y para nuestra salud ambiental.
Y no podían faltar las mismas declaraciones de todas las crecidas: que esto no puede seguir así, que hay que solucionar el "problema", que hay que "limpiar" el cauce, que los ecologistas no dejan, que hay "trabas" medioambientales, que el río está sucio, que cada vez se inunda más terreno...
Como otros años he tenido a los medios de comunicación intentando hacerme participar en entrevistas y debates. No puedo, me aburre repetir lo mismo cada año, en cada crecida. Sé que tendría que seguir intentando hacer pedagogía, pero me hastía que no sirva de nada, es hablar a una pared. Da lo mismo que sean agricultores, políticos o periodistas, todos dan por hecho que el río, y sobre todo sus gravas y su vegetación, tienen la culpa de esta situación.
Para qué hablar, solo en este blog hay varios textos sobre este tema, por ejemplo el más visitado: ¿por qué no hay que limpiar...? Me remito a él. Y pronto estará en internet una guía de buenas prácticas en gestión de inundaciones que he preparado para el Contrato del río Matarraña, con 44 alternativas a "limpiar" y elevar las motas.
Termino con cuatro ideas, y hasta la próxima crecida.
-¿Limpiar? La crecida es la que limpia.
-¿Dragar? Es caro, inútil y contraproducente, además de ilegal
-Se dragó en 2010 (Gallur, Cabañas) y en 2013 (Castejón, Novillas, Pradilla, Boquiñeni, Pina). ¿De qué ha servido?
-El río seguirá sedimentando donde tenga que hacerlo y donde le dejemos. Estamos en una llanura con muy poca pendiente, puede que haya tramos y fases de tiempo en los que el cauce se eleve, es normal y no se puede evitar.
-Siempre hubo inundaciones y siempre las habrá. No debería ser un problema y aunque lo sea no tiene solución. El río siempre va a estar ahí (espero) y siempre va a tener crecidas (espero), el riesgo solo se reducirá reduciendo la exposición y la vulnerabilidad.
-La única solución está en la ordenación del territorio. ¿Por qué no se cambian usos del suelo, por qué no se protege con seguros, por qué no se devuelve espacio al río, por qué no se compensa económicamente a los ribereños, por qué no nos adaptamos de una vez al río y sus crecidas?
-Hay que dejar de diferenciar entre crecida ordinaria y extraordinaria, técnicamente es una tontería, y no debería depender solo del caudal superficial (cada vez me fío más de cómo se miden los caudales y menos de cómo se midieron en el pasado, pero es que el freático no se mide, ni la carga sólida, ni muchos otros factores). El problema es que declarar ordinario o extraordinario computa económicamente. Si los daños son importantes, se alcance el caudal punta que se alcance, las ayudas deberían ser importantes. Y a ver si la administración se da cuenta pronto de que mantener este sistema sale muy caro y es capaz de hacer ordenación del territorio para reducir este gasto y este riesgo.
Afortunadamente también hay algún gran periodista que pone el dedo en la llaga, como José Luis Trasobares en este excelente artículo "¿Qué culpa tiene el Ebro de ser río?": http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/opinion/independiente_1002805.html
Y no podían faltar las mismas declaraciones de todas las crecidas: que esto no puede seguir así, que hay que solucionar el "problema", que hay que "limpiar" el cauce, que los ecologistas no dejan, que hay "trabas" medioambientales, que el río está sucio, que cada vez se inunda más terreno...
Como otros años he tenido a los medios de comunicación intentando hacerme participar en entrevistas y debates. No puedo, me aburre repetir lo mismo cada año, en cada crecida. Sé que tendría que seguir intentando hacer pedagogía, pero me hastía que no sirva de nada, es hablar a una pared. Da lo mismo que sean agricultores, políticos o periodistas, todos dan por hecho que el río, y sobre todo sus gravas y su vegetación, tienen la culpa de esta situación.
Para qué hablar, solo en este blog hay varios textos sobre este tema, por ejemplo el más visitado: ¿por qué no hay que limpiar...? Me remito a él. Y pronto estará en internet una guía de buenas prácticas en gestión de inundaciones que he preparado para el Contrato del río Matarraña, con 44 alternativas a "limpiar" y elevar las motas.
Termino con cuatro ideas, y hasta la próxima crecida.
-¿Limpiar? La crecida es la que limpia.
-¿Dragar? Es caro, inútil y contraproducente, además de ilegal
-Se dragó en 2010 (Gallur, Cabañas) y en 2013 (Castejón, Novillas, Pradilla, Boquiñeni, Pina). ¿De qué ha servido?
-El río seguirá sedimentando donde tenga que hacerlo y donde le dejemos. Estamos en una llanura con muy poca pendiente, puede que haya tramos y fases de tiempo en los que el cauce se eleve, es normal y no se puede evitar.
-Siempre hubo inundaciones y siempre las habrá. No debería ser un problema y aunque lo sea no tiene solución. El río siempre va a estar ahí (espero) y siempre va a tener crecidas (espero), el riesgo solo se reducirá reduciendo la exposición y la vulnerabilidad.
-La única solución está en la ordenación del territorio. ¿Por qué no se cambian usos del suelo, por qué no se protege con seguros, por qué no se devuelve espacio al río, por qué no se compensa económicamente a los ribereños, por qué no nos adaptamos de una vez al río y sus crecidas?
-Hay que dejar de diferenciar entre crecida ordinaria y extraordinaria, técnicamente es una tontería, y no debería depender solo del caudal superficial (cada vez me fío más de cómo se miden los caudales y menos de cómo se midieron en el pasado, pero es que el freático no se mide, ni la carga sólida, ni muchos otros factores). El problema es que declarar ordinario o extraordinario computa económicamente. Si los daños son importantes, se alcance el caudal punta que se alcance, las ayudas deberían ser importantes. Y a ver si la administración se da cuenta pronto de que mantener este sistema sale muy caro y es capaz de hacer ordenación del territorio para reducir este gasto y este riesgo.
Afortunadamente también hay algún gran periodista que pone el dedo en la llaga, como José Luis Trasobares en este excelente artículo "¿Qué culpa tiene el Ebro de ser río?": http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/opinion/independiente_1002805.html
sábado, 27 de diciembre de 2014
Fin de año destructivo en nuestros ríos
Una vez más se cierra un año de múltiples atentados contra
nuestros ríos, ejecutados con premeditación y alevosía y aprovechando la
permanente y generalizada incultura fluvial.
La ausencia de crecidas importantes a lo largo de 2014 ha debido de dejar importantes remanentes presupuestarios, de manera que en los dos últimos meses del año se han multiplicado en todo el país las actuaciones destructivas contra cauces fluviales: dragados, limpiezas, canalizaciones, defensas. Son centenares de obras, en su inmensa mayoría injustificadas, que estabilizan hiriendo de muerte a nuestros ya enfermos ríos, cada vez más alejados del buen estado ecológico que era exigencia europea para 2015. Llegamos ya a ese año clave y nuestros ríos están mucho peor que cuando se promulgó la directiva.
Como ejemplo de actuación nefasta, la de la foto: el río Pradija en Fuenmayor (La Rioja). ¿Cómo se puede hacer esto con un río? ¿Qué imagen damos a la ciudadanía de lo que es un río? Por cierto, en mi tierra, La Rioja, la destrucción reciente de tramos fluviales es demoledora. Pobres ríos riojanos.
La ausencia de crecidas importantes a lo largo de 2014 ha debido de dejar importantes remanentes presupuestarios, de manera que en los dos últimos meses del año se han multiplicado en todo el país las actuaciones destructivas contra cauces fluviales: dragados, limpiezas, canalizaciones, defensas. Son centenares de obras, en su inmensa mayoría injustificadas, que estabilizan hiriendo de muerte a nuestros ya enfermos ríos, cada vez más alejados del buen estado ecológico que era exigencia europea para 2015. Llegamos ya a ese año clave y nuestros ríos están mucho peor que cuando se promulgó la directiva.
Como ejemplo de actuación nefasta, la de la foto: el río Pradija en Fuenmayor (La Rioja). ¿Cómo se puede hacer esto con un río? ¿Qué imagen damos a la ciudadanía de lo que es un río? Por cierto, en mi tierra, La Rioja, la destrucción reciente de tramos fluviales es demoledora. Pobres ríos riojanos.
Una magnífica tesis doctoral en geomorfología fluvial
El 19
de diciembre el geógrafo Jesús Horacio García presentó su tesis doctoral, Geomorfología fluvial en sistemas
atlánticos: metodología de caracterización, clasificación y restauración para
los ríos de Galicia, en la Universidad de Santiago de Compostela,
obteniendo la máxima calificación. Una magnífica tesis que va a suponer un hito
en la geomorfología y en la restauración fluvial, aportando nuevas metodologías
y enfoques de trabajo de máximo interés. Quedamos a la espera de las
publicaciones sobre el tema que irá desarrollando el autor en los próximos
meses.
viernes, 26 de diciembre de 2014
Áridos y acarreos
“Dime con quién andas y te diré quién eres”. “Dime qué coche
tienes y te diré cómo eres”. “¿De qué pie cojeas?” “Dime cómo hablas y te diré
cómo piensas”. El vocabulario que empleamos nos delata: muestra nuestra
formación, nuestros sesgos profesionales, también nuestras manías y obsesiones.
Cuando escucho o leo las palabras árido y acarreo me pongo
enfermo. Y no puedo evitar pensar negativamente de quien las dice o escribe.
Sí, son palabras correctas del castellano, recogidas en el diccionario de la
RAE. El diccionario dice que árido es un “material rocoso natural empleado en
la argamasa” y que acarreo es “lo que se trae de otra parte por tierra o en un
carro”. No se habla de los ríos en estas definiciones, lo cual me tranquiliza. Sin
embargo, en el lenguaje ingenieril tradicional se emplean mucho estos dos
términos para hablar de los sedimentos transportados y depositados por los ríos
en su trabajo geomorfológico. Así, es frecuente encontrar las palabras “árido”
y “acarreo” en notas de prensa, artículos de periódico, charlas y mesas
redondas, y con ello en el lenguaje popular más habitual.Recomiendo tener mucha precaución con los que emplean estas dos palabras. Porque al que para referirse a sedimentos fluviales habla de áridos y acarreos “se le ve el plumero” claramente. Es una persona o colectivo que no aprecia las gravas, los sedimentos, la función natural de los ríos. Más bien los desprecia y los ve como recurso económico (árido) o como algo molesto o peligroso (acarreos).
Ojalá queden nuestros pobres ríos libres por siempre de las acciones de los que hablan de áridos y acarreos.
jueves, 25 de diciembre de 2014
Un nuevo paso en la destrucción del río Ésera
Se va a proceder a la "adecuación y limpieza" del río Ésera aguas arriba de Benasque. Se va a eliminar y rellenar el cauce natural que fue recuperado por el río en la crecida de junio de 2013. Desde aquí nos sumamos a la denuncia pública de esta actuación contraria a las directivas europeas y a los principios de nuestra actividad científica y de la restauración fluvial en general. Remitimos a la nota del CIREF, que explica ampliamente la situación:
https://www.dropbox.com/s/y3yl4ppskvenerv/20141223nota%20CIREF_actuaciones%20CHE.pdf?dl=0
https://www.dropbox.com/s/y3yl4ppskvenerv/20141223nota%20CIREF_actuaciones%20CHE.pdf?dl=0
jueves, 23 de octubre de 2014
El río Cinca exprimido al pie de El Grado
El tramo del río Cinca inmediatamente aguas abajo del embalse
de El Grado se encuentra en un muy deficiente estado ecológico a causa de
importantes impactos hidromorfológicos resultantes de enormes derivaciones de
agua. Es un tramo que ha quedado prácticamente seco y con graves problemas de
incisión o encajamiento. Esto ya lo pudimos constatar en un trabajo realizado
hace 12 años en el que se proponía la posibilidad de establecer una figura de “contrato
de río” para tratar de gestionar racionalmente un río esquilmado por los múltiples
usos de sus aguas.
El tramo tiene varias concesiones con notables derivaciones de caudal, a causa de lo cual no se ha podido establecer un caudal ambiental adecuado a las necesidades del río, con lo que se siguen incumpliendo normativas y recomendaciones estatales y europeas. En suma, los usos agrícolas e industriales siguen estando por delante de los ambientales y no hay capacidad ni voluntad para modificar esta situación. Este tramo del Cinca es solo un ejemplo de lo mal que se gestionan los caudales ecológicos. Pero además es un tramo de gran valor por muchos aspectos y en especial porque contaba con un magnífico cauce trenzado, quizás el mejor y más extenso de toda la Península Ibérica, un cauce que va deteriorándose a causa de los embalses de arriba y de la falta de una buena gestión de caudales. Un cauce precioso (como puede verse en esta foto de Alejandro Serrano) que es Lugar de Interés Comunitario y que merecería una figura de mayor protección.
Recientemente se han establecido nuevos caudales ambientales
para este tramo del río Cinca entre la presa de El Grado y el retorno de la
central de Ariéstolas. El resultado es decepcionante, ya que se fija un caudal
mínimo de 1 m3/s, que solo supone entre el 2 y el 7% de los caudales
naturales, de acuerdo con un informe detallado preparado por Ecologistas en
Acción, para el que se han consultado trabajos anteriores y se han actualizado
datos hidrológicos. Al parecer, se justifica mantener un caudal tan bajo porque
es suficiente para la supervivencia de un par de especies piscícolas, y no se
ha atendido en absoluto las necesidades de la vegetación ni de los sedimentos
ni el funcionamiento geomorfológico ni los graves problemas de incisión.
El tramo tiene varias concesiones con notables derivaciones de caudal, a causa de lo cual no se ha podido establecer un caudal ambiental adecuado a las necesidades del río, con lo que se siguen incumpliendo normativas y recomendaciones estatales y europeas. En suma, los usos agrícolas e industriales siguen estando por delante de los ambientales y no hay capacidad ni voluntad para modificar esta situación. Este tramo del Cinca es solo un ejemplo de lo mal que se gestionan los caudales ecológicos. Pero además es un tramo de gran valor por muchos aspectos y en especial porque contaba con un magnífico cauce trenzado, quizás el mejor y más extenso de toda la Península Ibérica, un cauce que va deteriorándose a causa de los embalses de arriba y de la falta de una buena gestión de caudales. Un cauce precioso (como puede verse en esta foto de Alejandro Serrano) que es Lugar de Interés Comunitario y que merecería una figura de mayor protección.
jueves, 18 de septiembre de 2014
“Restauración” hidrológica, presas de retención y déficit de sedimentos
A lo largo del siglo XX se desarrollaron en nuestro ámbito
geográfico abundantes actuaciones denominadas de “restauración” hidrológica o
hidrológico-forestal. El entrecomillado en la palabra restauración se debe a
que se llamaban oficialmente así, pero es una denominación claramente
inadecuada, ya que son actuaciones muy alejadas de los principios de la
restauración ambiental o ecológica y, desde mi punto de vista, radicalmente
contrarias a los principios de la restauración fluvial.
En algunos casos estas actuaciones, fundamentalmente presas
de retención de sedimentos, han podido tener como objetivo la reducción de la
peligrosidad de barrancos, torrentes y ramblas. En otras muchas ocasiones su
objetivo fue reducir o ralentizar el aterramiento de embalses situados aguas
abajo. Así, en el Pirineo central se construyeron centenares de presas de
retención, muchas veces asociadas con repoblaciones de pinos, coincidiendo en
el tiempo con un proceso imparable de éxodo rural. Estas presas de retención
pirenaicas se colmataron en pocos años. Creo que, en el fondo, el impulso y la
demanda de este tipo de actuaciones deriva de nuestro ancestral desprecio o
desconocimiento por los procesos geomorfológicos en un país en el que se
demoniza la erosión.
La pérdida de suelo y los procesos erosivos intensos son
normales en el ámbito mediterráneo y deberían verse como una característica
connatural a nuestros ecosistemas y como un valor ambiental, no como un problema.
Hay áreas erosivas que producen sedimentos, éstos tienen que recorrer laderas y
cárcavas para llegar a los cauces y la red fluvial los debe ir transportando
progresivamente hasta el mar. Este es el funcionamiento normal, natural,
dirigido por unos procesos geomorfológicos que deberían ser respetados e
incluso protegidos por sí mismos. Y este es el funcionamiento que desde una
perspectiva de restauración fluvial tenemos que defender, ya que cualquier
actuación en contra de este funcionamiento, como por ejemplo las presas de
retención, está generando un déficit sedimentario que repercute aguas abajo,
primero en los cauces y por último en los litorales.
Afortunadamente el efecto barrera de muchas de estas presas
es actualmente muy limitado porque están colmatadas y los sedimentos pueden
saltar por encima en procesos de crecida. Pero el déficit está ahí y deberíamos
buscar soluciones. Mi propuesta es eliminar las presas de retención de
sedimentos para recuperar un funcionamiento más natural para nuestros barrancos
y ramblas. Esta eliminación partiría de una extracción previa de buena parte de
los sedimentos que las colmatan, el traslado de dichos sedimentos aguas abajo para
colocarlos en tramos de cauce con déficit y problemas de incisión, a
continuación el derribo de la presa y por último dejar que el curso fluvial se
recupere en su búsqueda hidrodinámica y geomorfológica de un nuevo equilibrio.
Mi propuesta también es que dejen de destinarse presupuestos y proyectos a la
lucha contra la erosión y se inviertan en este necesario derribo de presas de
retención, que a medio plazo recuperará nuestros ríos. Esto sí será
restauración fluvial.
Además, las series de presas de retención antiguas y
colmatadas ubicadas en muchos cursos de montaña constituyen estructuras que
están incrementando la peligrosidad de esos cursos y, por tanto, el riesgo
aguas abajo. La violencia y el enorme volumen de sedimentos arrastrados por la
crecida del barranco de Arás en agosto de 1996, generando la tragedia del
camping de Biescas, se debió en buena parte a la rotura de 27 presas
colmatadas. Muchas de estas estructuras se construyeron con materiales
inadecuados y utilizando a presos políticos en plena represión franquista. Por
todo lo expuesto me duele encontrar estas presas en nuestros magníficos
torrentes. En mi opinión son graves impactos, elementos dañinos del paisaje
fluvial que deberíamos tratar de suprimir.
jueves, 17 de abril de 2014
PREOCUPACIÓN POR EL PIRINEO CENTRAL
El Pirineo central es un patrimonio natural de valor inmenso,
incalculable, con los últimos glaciares, formas de relieve espectaculares y
espléndidos ecosistemas de gran diversidad.
Pero el Pirineo central está sometido a fuertes presiones
que ansían sobreexplotar sus recursos, sobre todo de agua y de espacio. Primero
fueron los embalses, los aprovechamientos hidroeléctricos, las innumerables
presas para retener sedimentos, todo lo cual destruyó centenares de kilómetros
de cauces fluviales. La mayoría de los ríos pirenaicos sufren esas agresiones
como enfermos crónicos sin solución.
Luego llegó el “holding” de la nieve consumiendo también
agua y terreno. Este negocio, que dará sus últimos coletazos en próximas
décadas si se confirma el cambio climático, ya ha generado destrozos tan
obscenos como el de Espelunziecha, y está a la espera de poder hincar el diente
en proyectos temibles para nuestras montañas, como la ampliación de Cerler por
Castanesa. La última “gran idea” es la unión de las estaciones de esquí de los
altos valles del Aragón y del Gállego, unión planteada a través de espacios
protegidos de gran valor, fomentada y publicitada a bombo y platillo por el
gobierno autonómico y aplaudida por los medios de comunicación aragoneses y por
el clima general que se congratula de todo lo que sea crear riqueza y empleo a
costa de lo que sea.
A los que amamos estas montañas este proyecto nos genera una
muy honda preocupación. Como a mi colega el gran geógrafo Eduardo Martínez de
Pisón, que hace unos días nos envió el breve artículo de opinión firmado por D.
José María Sanchis Bielsa, que adjunto a esta entrada, un artículo que nos alerta
sobre un peligro nuevo a añadir a nuestro Pirineo, el de la moda interesada de
las carreras de montaña.
Demasiadas preocupaciones para un universo pirenaico
tan frágil y para los que queremos conservarlo para las generaciones futuras.jueves, 13 de febrero de 2014
miércoles, 29 de enero de 2014
CRECIDITA DEL EBRO Y MUCHA IGNORANCIA
Disfrutamos estos días de una pequeña crecida en el curso
medio del Ebro. Crecida muy beneficiosa, más bien rápida, limpia, en la que el
río está funcionando bien y va realizando su trabajo moviendo gravas, renovando
ambientes, inundando lo que tiene que inundar. Ya era hora, y espero que no sea
la última, lo agradeceremos en el próximo verano.
Ayer temprano me entrevistaron para Radio Zaragoza, presentándome como “la voz del río”, lo cual me llenó de orgullo, aunque luego apenas me tuvieron un minuto.
Acabo de ver una tertulia de ¿periodistas? en la televisión
aragonesa sobre el tema. Ha sido vergonzoso, la ignorancia sobre el río es
extrema. Lo de siempre: hay que limpiar, pobres afectados que no se les da
soluciones, no se puede confiar en la suerte, etc. etc. Estoy hastiado de esta
ignorancia, que se extiende a toda la sociedad porque en los medios (la fuente
educativa principal) solo se ofrece esta versión equivocada, casposa y
ridícula.
Ayer temprano me entrevistaron para Radio Zaragoza, presentándome como “la voz del río”, lo cual me llenó de orgullo, aunque luego apenas me tuvieron un minuto.
Y claro, los políticos aprovechan y se suben a la ola. La
CHE y el Gobierno de Aragón prometen una limpieza general del cauce en 2015
porque esperan superar las trabas ambientales,
y lo dicen así de claro, seguros de que tienen la sartén por el mango.
Por supuesto que les daremos guerra. A ver si consigo tiempo
para escribir (tengo para un libro muy gordo), para contar a los que se dejen
(que serán pocos) cómo funciona el río y cómo hay que tratarlo, y para medir
barras y gravas en el Ebro, ese gran patrimonio siempre despreciado, antes de
que se las lleven las máquinas.jueves, 16 de enero de 2014
NO SE REABRIRÁ EL CAMPING DE CASTEJÓN DE SOS, UBICADO DENTRO DEL CAUCE DEL ÉSERA
Por fin un poco de cordura y ordenación del territorio en el destrozado río Ésera:
http://www.iagua.es/noticias/inundaciones/14/01/16/informe-desfavorable-la-peticion-de-de-reapertura-del-camping-de-castejon-de-sos-afectado-por-una
http://www.iagua.es/noticias/inundaciones/14/01/16/informe-desfavorable-la-peticion-de-de-reapertura-del-camping-de-castejon-de-sos-afectado-por-una
martes, 14 de enero de 2014
Artículo recomendado: ASÍ DRAGABA, ASÍ, ASÍ
Recomendamos este artículo publicado por Ríos con Vida en la plataforma iAgua:
http://www.iagua.es/blogs/rios-con-vida/asi-dragaba-asi-asi%E2%80%A6
http://www.iagua.es/blogs/rios-con-vida/asi-dragaba-asi-asi%E2%80%A6
miércoles, 6 de noviembre de 2013
ATROCIDADES EN EL RÍO ÉSERA
Uno de nuestros mayores problemas ambientales es el destrozo impune que se ejecuta sobre nuestros ríos después de que éstos hayan sufrido una crecida. Se invierte dinero público (en el caso del Ésera más de 4 millones de euros) en unas actuaciones denominadas "obras de emergencia" que suponen auténticas atrocidades ejecutadas con maquinaria pesada convirtiendo nuestros ríos en pistas de aterrizaje.
El daño ya está hecho y no podemos frenarlo, pero que quede constancia de nuestra denuncia pública, que realizamos sobre todo para educar, para que la sociedad civil no vuelva a permitir este tipo de actuaciones.
Sobre las atrocidades en el río Ésera me hago eco de la nota de prensa emitida hoy por el CIREF:
Esta nota ya está empezando a ser recogida por los medios, por ejemplo: http://www.heraldo.es/noticias/aragon/huesca_provincia/2013/11/06/el_centro_iberico_restauracion_fluvial_critica_las_actuaciones_che_esera_255869_1101026.html
Y el reportaje fotográfico de Daniel Mora, geógrafo de Benasque, lo tenéis en:
https://www.facebook.com/media/set/?set=a.172496606284097.1073741835.124903947710030&type=1
Estas fotografías son de este pasado fin de semana. Pero Daniel hizo otras unas semanas antes, mostrando atrocidades similares en un tramo más alto del valle, en Llanos del Hospital y Senarta. Las proyecté en la charla que impartí el pasado 26 de octubre en el VII Seminario del Geoparque de Sobrarbe.
El daño ya está hecho y no podemos frenarlo, pero que quede constancia de nuestra denuncia pública, que realizamos sobre todo para educar, para que la sociedad civil no vuelva a permitir este tipo de actuaciones.
Sobre las atrocidades en el río Ésera me hago eco de la nota de prensa emitida hoy por el CIREF:
CIREF • Miércoles, 6 de Noviembre de 2013
Los días 17 y 18 de junio el tramo alto del río Ésera, fundamentalmente en su discurrir por el Valle de Benasque, sufrió una importante avenida fluvial. Más allá de la recurrencia de estos eventos, con situaciones similares en los años 60 del pasado siglo, los días posteriores a la crecida dejaron bien a las claras los errores de gestión fluvial cometidos durante muchos años.
Buena parte de los sistemas de defensa colocados a modo de escolleras ceñidas al cauce menor del río se han mostrado ineficientes ante eventos de una magnitud importante. Tras la crecida la mayor parte de ellos han desaparecido. Incluso los muros defensivos de la zona urbana y periurbana han sufrido severos daños, dejando edificios enteros, cuya correcta ubicación es cuanto menos dudosa, expuestos a nuevas crecidas durante meses, o directamente arrasados por unas aguas que reclamaban su territorio.
El río Ésera dibujó con nitidez una amplia llanura de inundación tanto aguas arriba como aguas abajo del núcleo de Benasque, dinamizando también las zonas bajas del Valle. En unas horas el río generó nuevos cauces, amplió meandros y curvas, movilizó y depositó sedimentos... en suma, en unas horas el río Ésera recuperó una parte de lo que defensas, embalses, derivaciones para usos hidroeléctricos, políticas urbanísticas aberrantes, etc, le habían robado durante décadas. Recuperó su naturalidad.
Ante esto, las actuaciones que se están llevando a cabo por parte de la Confederación Hidrográfica del Ebro, sin proyecto, sin evaluación de impacto y sin ningún tipo de sensibilidad ambiental, están destrozando todo ese dinamismo y naturalidad recuperada por un río que, no olvidemos, se encuentra en una zona de alta montaña, elevada naturalidad y a las puertas de un Parque Natural. De nuevo se olvidan las recomendaciones europeas, con sentido común y de lo económico, que nos dicen que deberíamos planificar el uso del territorio y dejar para el río parte de lo que es suyo, dejando zonas libres para la inundación sin daños y respetando el espacio fluvial. Así, no olvidemos que la Directiva europea de Inundaciones señala que habría que considerar el “territorio en riesgo como no urbanizable (…) incluida la posibilidad de retirar construcciones o instalaciones existentes que supongan un grave riesgo”.
El río había redistribuido gran cantidad de sedimento, generando un cauce mayor con brazos y curvas acordes con su dinámica natural; sin embargo, ahora la administración está removiendo, transportando y depositando cantidades ingentes de estos sedimentos. Se están apelmazando en las llanuras de inundación y se está generado un cauce totalmente lineal, sin brazos secundarios y con márgenes regularizados y, en buena parte, de nuevo, con escolleras. El cauce menor, en ocasiones formando múltiples brazos por el aporte de sedimentos y el descenso de la pendiente, está siendo destrozado, creándose uno totalmente nuevo en el que los saltos, los remansos, las pozas y todos los materiales del lecho están absolutamente desnaturalizados.
En resumen, una vez más, las actuaciones que se están ejecutando, y que ya se han llevado a cabo de forma más puntual en otras zonas como los Llanos del Hospital o Senarta, no responden a una gestión coherente, responsable y respetuosa de un sistema fluvial. Se está eliminando por completo cualquier atisbo de naturalidad y se vuelve a caer en los mismos errores que han conducido, tantas veces, a los mismos resultados. De nuevo, las soluciones más "populares", amparadas en los grandes movimientos de tierra y en la generación de ríos totalmente antropizados, incidiendo en la sensación de falsa seguridad que estos crean en la población, son las que se llevan a cabo y, de nuevo, se destroza un río que había conseguido dinamizarse.
Habrá que esperar a que el río Ésera, como tantos otros, vuelva a demostrarnos que es más que ese canal que están creando para él. Habrá que esperar a que el río Ésera retome los que se dicen que son orígenes de su nombre, y que cuando eso suceda los gestores sepan actuar con coherencia. Ésera: Es y será.
Esta nota ya está empezando a ser recogida por los medios, por ejemplo: http://www.heraldo.es/noticias/aragon/huesca_provincia/2013/11/06/el_centro_iberico_restauracion_fluvial_critica_las_actuaciones_che_esera_255869_1101026.html
Y el reportaje fotográfico de Daniel Mora, geógrafo de Benasque, lo tenéis en:
https://www.facebook.com/media/set/?set=a.172496606284097.1073741835.124903947710030&type=1
Estas fotografías son de este pasado fin de semana. Pero Daniel hizo otras unas semanas antes, mostrando atrocidades similares en un tramo más alto del valle, en Llanos del Hospital y Senarta. Las proyecté en la charla que impartí el pasado 26 de octubre en el VII Seminario del Geoparque de Sobrarbe.
jueves, 31 de octubre de 2013
EL RÍO BERGANTES NO SE TOCA
Un
tramo de río magnífico, singular, de los más valiosos de la cuenca del Ebro,
está amenazado por la construcción de un nuevo embalse. Resulta que la actual presa
de Calanda en el río Guadalope presenta problemas de seguridad y en lugar de arreglar
esas deficiencias se quiere hacer una presa nueva en el afluente Bergantes, con
un altísimo coste económico y ambiental, afectando a un LIC con 5 hábitats de
interés comunitario. Y todo ello para reducir el riesgo de inundación aguas
abajo, en un curso bajo del Guadalope en el que se han permitido importantes
invasiones del Dominio Público Hidráulico.
Es evidente que el proyecto de presa en el Bergantes no cumple la Directiva Marco del Agua (2000/60/CE), que obliga a mantener el buen estado ecológico de los ríos, construyendo una nueva presa cuando hay posibilidad de reparar una ya existente. Y como señala la Directiva 2007/60/CE de Evaluación y gestión de los riesgos de inundación, “los planes de gestión deben centrarse en la prevención, la protección y la preparación (…) y con miras a dar más espacio a los ríos, deben tomar en consideración, cuando sea posible, el mantenimiento o el restablecimiento de llanuras aluviales.” El Real Decreto 903/2010 que traspone dicha Directiva reclama que “se evite el deterioro injustificado de los ecosistemas fluviales y costeros, potenciando las medidas de tipo no estructural contra las inundaciones” (art. 11.1.d).
Hubo estudios de seguridad en 1988 y 1990 que concluyeron claramente que era factible aumentar la capacidad de desagüe de la presa de Calanda en el Guadalope para resolver su problema de seguridad, medida cuyo impacto ambiental sería infinitamente menor que la construcción de una nueva presa en el Bergantes. Pero está claro que hay que hacer una nueva presa porque hay intereses económicos en juego, presiones para invertir en hormigón. El estudio de impacto ambiental ya demostró que había una decisión ya tomada de construir una presa en el Bergantes, costase lo que costase, presentando un análisis de alternativas claramente dirigido y una incoherente valoración de impactos, en general definidos como compatibles.
En 2013 no podemos permitir que el Bergantes se destruya con una presa, por el gran valor geomorfológico y ambiental del tramo afectado y porque no se puede seguir pensando en el anacronismo de que las presas son la mejor solución para reducir los riesgos de inundación. Hoy sabemos que hay otros medios y las directivas europeas lo confirman.
La solución para mitigar el riesgo de inundación en el Guadalope está en la ordenación del territorio y en la devolución de espacio al río. Buena parte de los problemas se deben a una canalización insostenible del río Guadalope, que requiere medidas urgentes de devolución de espacio al río y recuperación de la llanura de inundación para evitar el incremento de velocidades, disipar la energía y regular correctamente el transporte de sedimentos. Los riesgos de inundación del Guadalope deben resolverse en el mismo Guadalope, reduciendo los bienes expuestos, y no con la regulación de sus afluentes, regulación que llevaría a una falsa sensación de seguridad y a la mayor proliferación de nuevos bienes y edificios en los espacios inundables aguas abajo.
Nuestro apoyo y agradecimiento a los habitantes de Aguaviva por oponerse a la presa y por defender su valioso río Bergantes. Enlace a su blog: http://elbergantesnosetoca.blogspot.com.es/
Es evidente que el proyecto de presa en el Bergantes no cumple la Directiva Marco del Agua (2000/60/CE), que obliga a mantener el buen estado ecológico de los ríos, construyendo una nueva presa cuando hay posibilidad de reparar una ya existente. Y como señala la Directiva 2007/60/CE de Evaluación y gestión de los riesgos de inundación, “los planes de gestión deben centrarse en la prevención, la protección y la preparación (…) y con miras a dar más espacio a los ríos, deben tomar en consideración, cuando sea posible, el mantenimiento o el restablecimiento de llanuras aluviales.” El Real Decreto 903/2010 que traspone dicha Directiva reclama que “se evite el deterioro injustificado de los ecosistemas fluviales y costeros, potenciando las medidas de tipo no estructural contra las inundaciones” (art. 11.1.d).
Hubo estudios de seguridad en 1988 y 1990 que concluyeron claramente que era factible aumentar la capacidad de desagüe de la presa de Calanda en el Guadalope para resolver su problema de seguridad, medida cuyo impacto ambiental sería infinitamente menor que la construcción de una nueva presa en el Bergantes. Pero está claro que hay que hacer una nueva presa porque hay intereses económicos en juego, presiones para invertir en hormigón. El estudio de impacto ambiental ya demostró que había una decisión ya tomada de construir una presa en el Bergantes, costase lo que costase, presentando un análisis de alternativas claramente dirigido y una incoherente valoración de impactos, en general definidos como compatibles.
En 2013 no podemos permitir que el Bergantes se destruya con una presa, por el gran valor geomorfológico y ambiental del tramo afectado y porque no se puede seguir pensando en el anacronismo de que las presas son la mejor solución para reducir los riesgos de inundación. Hoy sabemos que hay otros medios y las directivas europeas lo confirman.
La solución para mitigar el riesgo de inundación en el Guadalope está en la ordenación del territorio y en la devolución de espacio al río. Buena parte de los problemas se deben a una canalización insostenible del río Guadalope, que requiere medidas urgentes de devolución de espacio al río y recuperación de la llanura de inundación para evitar el incremento de velocidades, disipar la energía y regular correctamente el transporte de sedimentos. Los riesgos de inundación del Guadalope deben resolverse en el mismo Guadalope, reduciendo los bienes expuestos, y no con la regulación de sus afluentes, regulación que llevaría a una falsa sensación de seguridad y a la mayor proliferación de nuevos bienes y edificios en los espacios inundables aguas abajo.
Nuestro apoyo y agradecimiento a los habitantes de Aguaviva por oponerse a la presa y por defender su valioso río Bergantes. Enlace a su blog: http://elbergantesnosetoca.blogspot.com.es/
miércoles, 9 de octubre de 2013
50 ANIVERSARIO DE LA CATÁSTROFE DEL VAJONT
Hoy 9 de octubre se cumplen 50 años de la catástrofe del Vajont. Un gran deslizamiento de 270 hectómetros cúbicos de la ladera norte del monte Toc cayó dentro del embalse de Vajont (en Dolomitas, unos 100 km al N de Venecia) durante su tercer llenado (la presa había sido concluida en 1960, siendo en aquel momento la más alta del mundo de las de tipo bóveda). Se formó una gran ola de 235 m que saltó por encima de la presa sin derribarla y arrasó las poblaciones situadas en el valle aguas abajo (Longarone, Pirago, Villanova, Rivalta, Faè) causando unas 2.000 víctimas mortales.
Hasta el momento es la mayor tragedia generada por la mala ubicación de un embalse. Constituye una lección indispensable para comprender los riesgos, producidos casi siempre, como ocurrió en el Vajont, por la codicia económica impuesta por la fuerza por encima de la prudencia y del sentido común y sin respetar las leyes de funcionamiento de los sistemas naturales.
En el Vajont también hubo personas valientes que advirtieron del peligro y estudiaron el riesgo sin ser escuchadas. Pensemos ahora en Yesa, aquí al lado, en sus laderas inestables, y en tantos otros embalses en situaciones de riesgo similares. Han pasado 50 años pero las codicias económicas siguen ahí, y también hay científicos que alertan, y tampoco se les hace caso.
Hasta el momento es la mayor tragedia generada por la mala ubicación de un embalse. Constituye una lección indispensable para comprender los riesgos, producidos casi siempre, como ocurrió en el Vajont, por la codicia económica impuesta por la fuerza por encima de la prudencia y del sentido común y sin respetar las leyes de funcionamiento de los sistemas naturales.
En el Vajont también hubo personas valientes que advirtieron del peligro y estudiaron el riesgo sin ser escuchadas. Pensemos ahora en Yesa, aquí al lado, en sus laderas inestables, y en tantos otros embalses en situaciones de riesgo similares. Han pasado 50 años pero las codicias económicas siguen ahí, y también hay científicos que alertan, y tampoco se les hace caso.
domingo, 22 de septiembre de 2013
SÍSIFO Y LOS SUMIDEROS DE ÁRIDOS
Sísifo fue castigado por los dioses a la ceguera y a un
trabajo duro e inútil: subir una roca hasta una montaña para que cayera desde
allí y volver a bajar a por ella para volverla a subir, así permanentemente. El
mito de Sísifo se dedica a los que realizan esfuerzos inútiles, sin fruto. Como
reflexionaba Albert Camus, quizás Sísifo sintiera un corto momento de placer en
el momento en que alcanzaba la cumbre y arrojaba de nuevo la roca. La misma
sensación positiva deben sentir los sesudos gestores de nuestros pobres ríos
cuando ejecutan uno de sus dragados, hasta que pocas semanas o meses después,
en la siguiente crecida, el río vuelva a dejar nuevos sedimentos en su sitio.
Así que a dragar otra vez, a dilapidar dinero de todos en una tarea inútil, una
y otra vez, año tras año, realimentando el mito de Sísifo en pleno siglo XXI.
Esto viene a cuento de que hoy se menciona en la prensa navarra, por supuesto con gran regocijo, que se está eliminando una isla en el Ebro en Castejón. Esta isla lleva tiempo allí y ha crecido; está dentro de un tramo canalizado hace unos 25 años. La propia canalización ha favorecido el depósito. Pero, claro, la solución lógica de romper la canalización y dar mayor anchura y libertad al río no se contempla, lo que se contempla es el dragado de la isla, solución temporal que nos recuerda el mito de Sísifo.
Y esta triste suerte de la isla de Castejón será sufrida, en cuanto puedan esquivar las "trabas ambientales”, por otros depósitos de sedimentos del río (“sumideros de áridos” según el ¿lenguaje? oficial) en una sucesión de trabajo y dinero despilfarrado, un atentado en toda regla contra las leyes naturales del río, que erosiona y sedimenta donde tiene que hacerlo, aunque casi siempre condicionado por las chapuzas que se han acometido en el último medio siglo en orillas y riberas.
Esto viene a cuento de que hoy se menciona en la prensa navarra, por supuesto con gran regocijo, que se está eliminando una isla en el Ebro en Castejón. Esta isla lleva tiempo allí y ha crecido; está dentro de un tramo canalizado hace unos 25 años. La propia canalización ha favorecido el depósito. Pero, claro, la solución lógica de romper la canalización y dar mayor anchura y libertad al río no se contempla, lo que se contempla es el dragado de la isla, solución temporal que nos recuerda el mito de Sísifo.
Y esta triste suerte de la isla de Castejón será sufrida, en cuanto puedan esquivar las "trabas ambientales”, por otros depósitos de sedimentos del río (“sumideros de áridos” según el ¿lenguaje? oficial) en una sucesión de trabajo y dinero despilfarrado, un atentado en toda regla contra las leyes naturales del río, que erosiona y sedimenta donde tiene que hacerlo, aunque casi siempre condicionado por las chapuzas que se han acometido en el último medio siglo en orillas y riberas.
viernes, 23 de agosto de 2013
Las gravas son el río y el río es de todos
Hace un mes ya salió a la luz un inventario realizado por la Confederación Hidrográfica del Ebro de "sumideros de áridos" (curiosísima y totalmente novedosa denominación a nivel "científico" mundial) en el curso medio del Ebro en los que potencialmente se podrían sacar gravas del cauce.
Hoy en Heraldo de Aragón y a página completa se publicita la genial idea bajo el título "La CHE plantea generalizar las limpiezas de cauce en el tramo medio del Ebro" (por cierto, oportunísima la cita de Shakespeare que encabeza la página: «Los actos contra la naturaleza engendran disturbios contra la naturaleza», nada más cierto, y así nos irá si este "proyecto" se lleva a cabo).
Los responsables de la propuesta aciertan (nos han leído ya muchas veces a los muchos científicos que trabajamos en esto) sobre las causas de la problemática de la acumulación de sedimentos y vegetación en el curso medio del Ebro: en efecto, la reducción de crecidas por la regulación, el incremento de nutrientes y unas motas continuas que cada vez constriñen más el cauce, son responsables de que en algunos sectores se hayan consolidado los depósitos sedimentarios y las gravas no puedan ser bien movilizadas por el río. Se habla de otro factor más hipotético (reconocen que no lo han estudiado bien): un supuesto incremento de sedimentos desde la corta artificial de meandros en el bajo Arga (se dice en el artículo que se hizo en los años 60 pero fue en los 80). O sea, que el río está mal y tiene dificultades en el transporte y la sedimentación por efecto de embalses, motas, agricultura e imprudentes canalizaciones. Me alegro mucho de que por fin se reconozca.
Ahora bien, la solución planteada no es, como debería ser, regular menos desde los embalses, eliminar las motas o echarlas atrás, depurar los vertidos agrarios y restaurar los antiguos meandros del Arga. Ni mucho menos. La solución que plantean es seguir atentando contra el río, una huida hacia adelante, dragar, eliminar nada menos que 170 playas de grava extrayendo más de 4 millones de metros cúbicos, muchos de ellos en espacios protegidos. Es una gran burrada, no puedo calificarla de otra manera. ¿Y para qué? Para beneficiar a unos pocos con intereses económicos en las riberas y en el propio negocio de las gravas o con intereses personales en progresar en su carrera política, y mientras tanto perjudicarnos a todos los demás, a todos los que queremos seguir disfrutando para nosotros y nuestros descendientes del gran patrimonio natural que son las gravas, que es el río. Porque las gravas son el río y el río es de todos, a pesar de que los medios de comunicación se esfuercen en las demagógicas consignas de hacer creer a todo el mundo que las "limpiezas" son buenas, que dan seguridad a la población y encima ahora generan empleo.
En fin, no merece la pena perder el tiempo escribiendo más ahora, ya se denunciará en Europa y donde haga falta cuando llegue el momento.
Hoy en Heraldo de Aragón y a página completa se publicita la genial idea bajo el título "La CHE plantea generalizar las limpiezas de cauce en el tramo medio del Ebro" (por cierto, oportunísima la cita de Shakespeare que encabeza la página: «Los actos contra la naturaleza engendran disturbios contra la naturaleza», nada más cierto, y así nos irá si este "proyecto" se lleva a cabo).
Los responsables de la propuesta aciertan (nos han leído ya muchas veces a los muchos científicos que trabajamos en esto) sobre las causas de la problemática de la acumulación de sedimentos y vegetación en el curso medio del Ebro: en efecto, la reducción de crecidas por la regulación, el incremento de nutrientes y unas motas continuas que cada vez constriñen más el cauce, son responsables de que en algunos sectores se hayan consolidado los depósitos sedimentarios y las gravas no puedan ser bien movilizadas por el río. Se habla de otro factor más hipotético (reconocen que no lo han estudiado bien): un supuesto incremento de sedimentos desde la corta artificial de meandros en el bajo Arga (se dice en el artículo que se hizo en los años 60 pero fue en los 80). O sea, que el río está mal y tiene dificultades en el transporte y la sedimentación por efecto de embalses, motas, agricultura e imprudentes canalizaciones. Me alegro mucho de que por fin se reconozca.
Ahora bien, la solución planteada no es, como debería ser, regular menos desde los embalses, eliminar las motas o echarlas atrás, depurar los vertidos agrarios y restaurar los antiguos meandros del Arga. Ni mucho menos. La solución que plantean es seguir atentando contra el río, una huida hacia adelante, dragar, eliminar nada menos que 170 playas de grava extrayendo más de 4 millones de metros cúbicos, muchos de ellos en espacios protegidos. Es una gran burrada, no puedo calificarla de otra manera. ¿Y para qué? Para beneficiar a unos pocos con intereses económicos en las riberas y en el propio negocio de las gravas o con intereses personales en progresar en su carrera política, y mientras tanto perjudicarnos a todos los demás, a todos los que queremos seguir disfrutando para nosotros y nuestros descendientes del gran patrimonio natural que son las gravas, que es el río. Porque las gravas son el río y el río es de todos, a pesar de que los medios de comunicación se esfuercen en las demagógicas consignas de hacer creer a todo el mundo que las "limpiezas" son buenas, que dan seguridad a la población y encima ahora generan empleo.
En fin, no merece la pena perder el tiempo escribiendo más ahora, ya se denunciará en Europa y donde haga falta cuando llegue el momento.
viernes, 9 de agosto de 2013
Tras las sanas crecidas… las chapuzas destructoras
Soy un río cualquiera. He tenido mi crecida, con la que he
evacuado lluvias y deshielos, me he limpiado, he distribuido alimentos, he
fertilizado, he creado hábitats, he movilizado sedimentos y los he dejado en el
mejor sitio, preparados para que la siguiente crecida los siga llevando aguas
abajo. La crecida es salud, no puedo vivir sin ella, ni yo ni todos los seres
vivos que me acompañan. Esto incluye al Homo
sapiens, aunque la mayoría de ellos no lo entiende.
Pero todos los ríos que en los últimos meses hemos tenido
esta gran suerte de vivir una crecida estamos sufriendo ahora las típicas
chapuzas de los que dicen que tienen competencias sobre nosotros, y aquí
estamos con las máquinas dentro del cauce. A mi hermano Ebro que, gracias a sus
crecidas del pasado invierno, este verano casi no tiene algas ni mosca negra, le
han metido máquinas porque dicen que ha colocado las gravas donde no debiera, y
encima resulta que rompió alguna defensa, de esas que tanto molestan
estrechando y no dejando que el río se regule él solo con toda su sabiduría de
miles y miles de años. A mis hermanos pirenaicos que se desbordaron en junio (y
qué culpa tienen de que hayan llenado de edificios sus espacios de inundación) les
están haciendo ahora de todo: máquinas arriba y abajo, gravas y bloques que
quitan de aquí y recolocan allá, desvíos, ampliaciones de la capacidad de
desagüe, en fin, de risa, como si los ríos no supiéramos por dónde tenemos que ir.
Y en Castiello de Jaca, donde habían chapuceado hace unos meses, esta nueva crecida
aunque más pequeña se filtró y encharcó las casas y casi vuelve por donde
debiera. Me cuentan que todas estas chapuzas están gustando mucho a residentes
y veraneantes, que comentan “ya era hora de que lo limpiaran”, “mira, mira,
pues con esto se está generando empleo”. Claro, es muy visual, lo cual encanta
también a los políticos. Qué le vamos a hacer, los humanos de estas tierras saben muy poco de
lo que es un río y están encantados con todo este chapuceo, aunque se financie
con el dinero de todos. Creo que en Francia pasa menos, allí en los mismos días
de junio se desbordaron también los ríos pirenaicos, incluso quedaron varias
carreteras cortadas que aún no han podido reparar, están en ello y tienen para
meses. Pero allí el dinero público ha ido a arreglar las carreteras y no a
meter máquinas en el cauce para chapucear.
En fin, vamos a disfrutar ahora de los estiajes (son mis
vacaciones, trabajo menos, aunque estoy de guardia por si tengo que evacuar
alguna tormenta) y a esperar a la siguiente crecida que nos volverá a dar vida
y al siguiente chapuceo posterior, porque estos no cambian.
Termino con un aviso a los investigadores en geomorfología
fluvial del futuro (si quedan ríos dentro de 200 años y si quedan geomorfólogos
fluviales): no os volváis locos analizando los depósitos de sedimentos, veréis
que hay huellas de crecida junto con restos raros de materiales removidos colocados
en sitios extraños, no fue el río el que lo hizo sino los chapuceros que vinieron
con las máquinas unos días después de la crecida; observad que encima hay una
nueva capa que muestra que el río dejó cada cosa en su sitio, hasta que volvieron
de nuevo estos chapuceros; y además de estudiar los registros sedimentarios leed
blogs como este, que intentaban contar lo mal que se trataban los ríos por los
humanos a comienzos del siglo XXI.
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