martes, 3 de marzo de 2015

LA CRECIDA DEL EBRO DE FEBRERO-MARZO DE 2015

Las inundaciones centroeuropeas de 2002 sirvieron para concienciar, para echar atrás las motas y devolver espacio a los ríos y para lanzar una Directiva europea de inundaciones (2007).
La crecida del Ebro de 2003 sirvió para debatir y para construir un Plan medioambiental del Ebro. Pero todo aquello se olvidó y el Plan se quedó guardado en un cajón.
Como si no estuviéramos en Europa, como si no tuviéramos una directiva, han pasado 12 años desde aquella crecida del Ebro y nos viene otra parecida. Y todos dicen lo mismo que entonces, pero más indignados. También hay más afectados y más afecciones, y lo siento, y espero que sean compensados. Lo que está siendo impresionante es la creciente locura política: todos corean la eterna frase de que el río está sucio, todos se suman al dragado, van a cambiar las leyes ambientales, otros piden más embalses y los de levante reclaman el trasvase para que el agua no se tire al mar. Además, el río es caprichoso y tiene un comportamiento extraño.
Hoy se ha roto un puente y resulta que la culpa es del río.
Voy a ser pesado, como lo he sido en todas las cadenas radiofónicas en las que he hablado hoy: la hidrología no es una ciencia exacta, las crecidas van a existir siempre, los sedimentos no son suciedad, los dragados no son solución y nunca lo han sido (aunque hay muy mala memoria), hay que compensar y ayudar a los afectados como territorio riesgo, hay que devolver espacio al río, hay que quitar las motas o echarlas para atrás, hay que ordenar los usos del suelo, hay que aprender de esta crecida, como de las anteriores.

Mejor que yo se expresa mi amigo Carmelo Marcén, del que os recomiendo su chispazo en Eco's de Celtiberia: http://www.ecosdeceltiberia.es/?p=1247


Muchas gracias por todos los emails que me habéis escrito tantos amigos y por el hervidero en que habéis convertido este blog, con tantas visitas. Estoy reventado y hasta arriba de trabajo que no tiene que ver con la crecida, pero no podía dejar de escribir este poquito para resumir la situación. A ver qué nos deparan los siguientes días.

martes, 24 de febrero de 2015

La destrucción del Ebro y el paletismo medioambiental interesado

Te levantas, echas un ojo a la prensa por internet y es la locura.
Nuestros responsables públicos y sus ecos periodísticos siguen con su erre que erre, con su cruzada contra el Ebro,  que ha tenido la osadía de tener una crecida con varias puntas (muchas crecidas, según ellos), como fue la de 2013 y tantas otras en el pasado.
Se habla de nuevo de la limpieza integral, que La Rioja y Navarra ya están de acuerdo, que hay fondos en el ministerio...
Nadie dice que esa limpieza integral será el mayor atentado medioambiental de la cuenca del Ebro. Una medida descabellada con la que pasaremos de nuevo a la historia de la mala gestión del territorio y de los riesgos, como ya lo hicimos con la catástrofe del camping de Biescas. La limpieza o dragado integral será la destrucción del Ebro porque las gravas son el río, son nuestro patrimonio natural.
Pero claro, hay mucho paletismo medioambiental interesado, que llega a decir que los "áridos" (cuidado con los que utilizan este término) son residuos del río, que no valen nada y que incluso será barato quitarlos y aprovecharlos (declaraciones ayer en una tertulia radiofónica). Y en la misma línea hoy de nuevo se protesta porque garajes del Arrabal y Vadorrey están sufriendo inundaciones. Ya lo advertimos claramente cuando se construyó el azud de Zaragoza. Pero no, no piden que se destruya ese azud inútil, piden que se limpie el río. Pobre río.

viernes, 13 de febrero de 2015

GUÍA METODOLÓGICA SOBRE BUENAS PRÁCTICAS EN GESTIÓN DE INUNDACIONES

Desde hace unos días puede descargarse en la web del Contrato del río Matarraña (http://contratoderiomatarranya.org/documentos/Guia_BB_Gestion_inundaciones.pdf) esta guía en la que he trabajado en los últimos meses. Espero que os resulte útil. Quiero agradecer a la Fundación Ecología y Desarrollo (ECODES) que me haya propuesto realizar este trabajo.
Crecidas e inundaciones son procesos naturales necesarios en el planeta, que rigen y renuevan el funcionamiento de todos los cursos fluviales. La deficiente cultura ambiental de nuestro tiempo nos ha llevado a demonizar estos procesos, que eran respetados por nuestros antepasados, conscientes de los muchos beneficios que aportaban, pero que actualmente consideramos molestos para nuestras actividades. Ahora los vemos como un peligro y exigimos seguridad frente a ellos, cueste lo que cueste. Por ello, a lo largo de las últimas décadas se han implantado y desarrollado unos sistemas de defensa de lucha frontal contra el río que, en general, y además de dañar muy gravemente los ecosistemas fluviales, han resultado caros, poco efectivos y muchas veces contraproducentes. Se impone un cambio en la visión, en la gestión y en las soluciones, un cambio demandado desde hace más de dos décadas desde ámbitos científicos y respaldado por directivas europeas, pero un cambio que está costando mucho implantar por las enormes inercias e intereses que siguen anclados en los viejos y obsoletos planteamientos.
El gestor del territorio, trabaje a nivel local, regional, estatal o internacional, debe conocer bien cómo funcionan los ríos, las crecidas y las inundaciones y qué respuestas podemos esperar de ellos ante cualquier actuación o actividad que nos planteemos en el espacio fluvial. Debe también ser capaz de gestionar adecuadamente las posibles situaciones de emergencia y, lo que es más importante, debe aprender de cada nueva crecida de cara al futuro, sin caer en las fáciles pero negativas medidas post–crecida al uso, consistentes en recomponer todo como estaba. Al contrario, debe pensar muy bien en soluciones de ordenación a medio y largo plazo.
El gestor del territorio, por tanto, tiene que ponerse unas gafas nuevas para observar y comprender mejor las crecidas e inundaciones, necesita una nueva visión más clara, que ponga el foco en los beneficios y en las oportunidades y que cargue la memoria de la experiencia para no cometer errores en el futuro y así ir reduciendo el riesgo natural.
La presente guía metodológica, centrada en la gestión de inundaciones de origen fluvial, no pretende explicar técnicas complejas, sino que constituye una sencilla aportación cuyo objetivo es ayudar a cambiar esa visión del río y de sus procesos extremos y, en consecuencia, ayudar también a mitigar el riesgo de inundación con buenas prácticas que, al no perjudicar al río, harán sostenibles en el tiempo los beneficios que el propio río con sus crecidas nos tiene que seguir aportando.
Esta guía metodológica forma parte de un proyecto del Programa de Cooperación Territorial del Espacio Sudoeste Europeo (SUDOE), entre cuyos ejes prioritarios se encuentra la mejora de la sostenibilidad para la protección y conservación del medio ambiente y el entorno natural, así como el refuerzo de la capacidad institucional. 

miércoles, 11 de febrero de 2015

El Carnaval de la "limpieza integral" ¿Para reír o para llorar?

Se han ido acumulando en los últimos días las declaraciones in crescendo de nuestros representantes públicos. Ahora ya dicen sin rubor que van a intentar ejecutar la limpieza integral del cauce, incluso que se va a liderar a nivel ministerial y con el beneplácito de los organismos ambientales.

No sé si reír o llorar; como científico lo primero, como ciudadano lo segundo.

La limpieza integral es una idea descabellada, por decir algo suave y no extenderme. Otra vez seremos el ejemplo negativo, el hazmerreír de toda la Europa científica y técnica. Y una honda preocupación para todas las personas sensibles por nuestro entorno y concienciadas ambientalmente, como los amigos y amigas que seguís este blog.  Además, como ciudadano, ¿se va a pagar esta locura con mis impuestos? Una locura carísima que no solucionará el problema ni beneficiará a nadie, por mucho que digan.

Qué pena aquel esfuerzo de hace una década, el Plan Ambiental del Ebro. Doce años ya desde la crecida de 2003, 7 crecidas más desde entonces, y no han aprendido nada (o no han querido aprender, que se acerca cierta fecha importante).


Magnífico comentario de mi amigo Carmelo Marcén en su web: http://www.ecosdeceltiberia.es/?p=993



miércoles, 4 de febrero de 2015

Crecida del Ebro (por fin) y lo de siempre

Estos días estamos de enhorabuena con una crecida del Ebro que renueva el río, mueve los sedimentos, limpia y mantiene a raya a las especies invasoras. Menos mal, porque en 2014 no hubo. Esto significa que 2015 va a ser un buen año para el río y las riberas y para nuestra salud ambiental.

Y no podían faltar las mismas declaraciones de todas las crecidas: que esto no puede seguir así, que hay que solucionar el "problema", que hay que "limpiar" el cauce, que los ecologistas no dejan, que hay "trabas" medioambientales, que el río está sucio, que cada vez se inunda más terreno...

Como otros años he tenido a los medios de comunicación intentando hacerme participar en entrevistas y debates. No puedo, me aburre repetir lo mismo cada año, en cada crecida. Sé que tendría que seguir intentando hacer pedagogía, pero me hastía que no sirva de nada, es hablar a una pared. Da lo mismo que sean agricultores, políticos o periodistas, todos dan por hecho que el río, y sobre todo sus gravas y su vegetación, tienen la culpa de esta situación.

Para qué hablar, solo en este blog hay varios textos sobre este tema, por ejemplo el más visitado: ¿por qué no hay que limpiar...? Me remito a él. Y pronto estará en internet una guía de buenas prácticas en gestión de inundaciones que he preparado para el Contrato del río Matarraña, con 44 alternativas a "limpiar" y elevar las motas.

Termino con cuatro ideas, y hasta la próxima crecida.
-¿Limpiar? La crecida es la que limpia.
-¿Dragar? Es caro, inútil y contraproducente, además de ilegal
-Se dragó en 2010 (Gallur, Cabañas) y en 2013 (Castejón, Novillas, Pradilla, Boquiñeni, Pina). ¿De qué ha servido?
-El río seguirá sedimentando donde tenga que hacerlo y donde le dejemos. Estamos en una llanura con muy poca pendiente, puede que haya tramos y fases de tiempo en los que el cauce se eleve, es normal y no se puede evitar.
-Siempre hubo inundaciones y siempre las habrá. No debería ser un problema y aunque lo sea no tiene solución. El río siempre va a estar ahí (espero) y siempre va a tener crecidas (espero), el riesgo solo se reducirá reduciendo la exposición y la vulnerabilidad.
-La única solución está en la ordenación del territorio. ¿Por qué no se cambian usos del suelo, por qué no se protege con seguros, por qué no se devuelve espacio al río,  por qué no se compensa económicamente a los ribereños, por qué no nos adaptamos de una vez al río y sus crecidas?
-Hay que dejar de diferenciar entre crecida ordinaria y extraordinaria, técnicamente es una tontería, y no debería depender solo del caudal superficial (cada vez me fío más de cómo se miden los caudales y menos de cómo se midieron en el pasado, pero es que el freático no se mide, ni la carga sólida, ni muchos otros factores). El problema es que declarar ordinario o extraordinario computa económicamente. Si los daños son importantes, se alcance el caudal punta que se alcance, las ayudas deberían ser importantes. Y a ver si la administración se da cuenta pronto de que mantener este sistema sale muy caro y es capaz de hacer ordenación del territorio para reducir este gasto y este riesgo.

Afortunadamente también hay algún gran periodista que pone el dedo en la llaga, como José Luis Trasobares en este excelente artículo "¿Qué culpa tiene el Ebro de ser río?": http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/opinion/independiente_1002805.html

sábado, 27 de diciembre de 2014

Fin de año destructivo en nuestros ríos

Una vez más se cierra un año de múltiples atentados contra nuestros ríos, ejecutados con premeditación y alevosía y aprovechando la permanente y generalizada incultura fluvial.

La ausencia de crecidas importantes a lo largo de 2014 ha debido de dejar importantes remanentes presupuestarios, de manera que en los dos últimos meses del año se han multiplicado en todo el país las actuaciones destructivas contra cauces fluviales: dragados, limpiezas, canalizaciones, defensas. Son centenares de obras, en su inmensa mayoría injustificadas, que estabilizan hiriendo de muerte a nuestros ya enfermos ríos, cada vez más alejados del buen estado ecológico que era exigencia europea para 2015. Llegamos ya a ese año clave y nuestros ríos están mucho peor que cuando se promulgó la directiva.

Como ejemplo de actuación nefasta, la de la foto: el río Pradija en Fuenmayor (La Rioja). ¿Cómo se puede hacer esto con un río? ¿Qué imagen damos a la ciudadanía de lo que es un río? Por cierto, en mi tierra, La Rioja, la destrucción reciente de tramos fluviales es demoledora. Pobres ríos riojanos.

Una magnífica tesis doctoral en geomorfología fluvial

El 19 de diciembre el geógrafo Jesús Horacio García presentó su tesis doctoral, Geomorfología fluvial en sistemas atlánticos: metodología de caracterización, clasificación y restauración para los ríos de Galicia, en la Universidad de Santiago de Compostela, obteniendo la máxima calificación. Una magnífica tesis que va a suponer un hito en la geomorfología y en la restauración fluvial, aportando nuevas metodologías y enfoques de trabajo de máximo interés. Quedamos a la espera de las publicaciones sobre el tema que irá desarrollando el autor en los próximos meses.

viernes, 26 de diciembre de 2014

Áridos y acarreos


“Dime con quién andas y te diré quién eres”. “Dime qué coche tienes y te diré cómo eres”. “¿De qué pie cojeas?” “Dime cómo hablas y te diré cómo piensas”. El vocabulario que empleamos nos delata: muestra nuestra formación, nuestros sesgos profesionales, también nuestras manías y obsesiones.
Cuando escucho o leo las palabras árido y acarreo me pongo enfermo. Y no puedo evitar pensar negativamente de quien las dice o escribe. Sí, son palabras correctas del castellano, recogidas en el diccionario de la RAE. El diccionario dice que árido es un “material rocoso natural empleado en la argamasa” y que acarreo es “lo que se trae de otra parte por tierra o en un carro”. No se habla de los ríos en estas definiciones, lo cual me tranquiliza. Sin embargo, en el lenguaje ingenieril tradicional se emplean mucho estos dos términos para hablar de los sedimentos transportados y depositados por los ríos en su trabajo geomorfológico. Así, es frecuente encontrar las palabras “árido” y “acarreo” en notas de prensa, artículos de periódico, charlas y mesas redondas, y con ello en el lenguaje popular más habitual.

Recomiendo tener mucha precaución con los que emplean estas dos palabras. Porque al que para referirse a sedimentos fluviales habla de áridos y acarreos “se le ve el plumero” claramente. Es una persona o colectivo que no aprecia las gravas, los sedimentos, la función natural de los ríos. Más bien los desprecia y los ve como recurso económico (árido) o como algo molesto o peligroso (acarreos).

Ojalá queden nuestros pobres ríos libres por siempre de las acciones de los que hablan de áridos y acarreos.

jueves, 25 de diciembre de 2014

Un nuevo paso en la destrucción del río Ésera

Se va a proceder a la "adecuación y limpieza" del río Ésera aguas arriba de Benasque. Se va a eliminar y rellenar el cauce natural que fue recuperado por el río en la crecida de junio de 2013. Desde aquí nos sumamos a la denuncia pública de esta actuación contraria a las directivas europeas y a los principios de nuestra actividad científica y de la restauración fluvial en general. Remitimos a la nota del CIREF, que explica ampliamente la situación:
https://www.dropbox.com/s/y3yl4ppskvenerv/20141223nota%20CIREF_actuaciones%20CHE.pdf?dl=0

jueves, 23 de octubre de 2014

El río Cinca exprimido al pie de El Grado

El tramo del río Cinca inmediatamente aguas abajo del embalse de El Grado se encuentra en un muy deficiente estado ecológico a causa de importantes impactos hidromorfológicos resultantes de enormes derivaciones de agua. Es un tramo que ha quedado prácticamente seco y con graves problemas de incisión o encajamiento. Esto ya lo pudimos constatar en un trabajo realizado hace 12 años en el que se proponía la posibilidad de establecer una figura de “contrato de río” para tratar de gestionar racionalmente un río esquilmado por los múltiples usos de sus aguas.

Recientemente se han establecido nuevos caudales ambientales para este tramo del río Cinca entre la presa de El Grado y el retorno de la central de Ariéstolas. El resultado es decepcionante, ya que se fija un caudal mínimo de 1 m3/s, que solo supone entre el 2 y el 7% de los caudales naturales, de acuerdo con un informe detallado preparado por Ecologistas en Acción, para el que se han consultado trabajos anteriores y se han actualizado datos hidrológicos. Al parecer, se justifica mantener un caudal tan bajo porque es suficiente para la supervivencia de un par de especies piscícolas, y no se ha atendido en absoluto las necesidades de la vegetación ni de los sedimentos ni el funcionamiento geomorfológico ni los graves problemas de incisión.

El tramo tiene varias concesiones con notables derivaciones de caudal, a causa de lo cual no se ha podido establecer un caudal ambiental adecuado a las necesidades del río, con lo que se siguen incumpliendo normativas y recomendaciones estatales y europeas. En suma, los usos agrícolas e industriales siguen estando por delante de los ambientales y no hay capacidad ni voluntad para modificar esta situación. Este tramo del Cinca es solo un ejemplo de lo mal que se gestionan los caudales ecológicos. Pero además es un tramo de gran valor por muchos aspectos y en especial porque contaba con un magnífico cauce trenzado, quizás el mejor y más extenso de toda la Península Ibérica, un cauce que va deteriorándose a causa de los embalses de arriba y de la falta de una buena gestión de caudales. Un cauce precioso (como puede verse en esta foto de Alejandro Serrano) que es Lugar de Interés Comunitario y que merecería una figura de mayor protección.

jueves, 18 de septiembre de 2014

“Restauración” hidrológica, presas de retención y déficit de sedimentos


A lo largo del siglo XX se desarrollaron en nuestro ámbito geográfico abundantes actuaciones denominadas de “restauración” hidrológica o hidrológico-forestal. El entrecomillado en la palabra restauración se debe a que se llamaban oficialmente así, pero es una denominación claramente inadecuada, ya que son actuaciones muy alejadas de los principios de la restauración ambiental o ecológica y, desde mi punto de vista, radicalmente contrarias a los principios de la restauración fluvial.

En algunos casos estas actuaciones, fundamentalmente presas de retención de sedimentos, han podido tener como objetivo la reducción de la peligrosidad de barrancos, torrentes y ramblas. En otras muchas ocasiones su objetivo fue reducir o ralentizar el aterramiento de embalses situados aguas abajo. Así, en el Pirineo central se construyeron centenares de presas de retención, muchas veces asociadas con repoblaciones de pinos, coincidiendo en el tiempo con un proceso imparable de éxodo rural. Estas presas de retención pirenaicas se colmataron en pocos años. Creo que, en el fondo, el impulso y la demanda de este tipo de actuaciones deriva de nuestro ancestral desprecio o desconocimiento por los procesos geomorfológicos en un país en el que se demoniza la erosión.

La pérdida de suelo y los procesos erosivos intensos son normales en el ámbito mediterráneo y deberían verse como una característica connatural a nuestros ecosistemas y como un valor ambiental, no como un problema. Hay áreas erosivas que producen sedimentos, éstos tienen que recorrer laderas y cárcavas para llegar a los cauces y la red fluvial los debe ir transportando progresivamente hasta el mar. Este es el funcionamiento normal, natural, dirigido por unos procesos geomorfológicos que deberían ser respetados e incluso protegidos por sí mismos. Y este es el funcionamiento que desde una perspectiva de restauración fluvial tenemos que defender, ya que cualquier actuación en contra de este funcionamiento, como por ejemplo las presas de retención, está generando un déficit sedimentario que repercute aguas abajo, primero en los cauces y por último en los litorales.

Afortunadamente el efecto barrera de muchas de estas presas es actualmente muy limitado porque están colmatadas y los sedimentos pueden saltar por encima en procesos de crecida. Pero el déficit está ahí y deberíamos buscar soluciones. Mi propuesta es eliminar las presas de retención de sedimentos para recuperar un funcionamiento más natural para nuestros barrancos y ramblas. Esta eliminación partiría de una extracción previa de buena parte de los sedimentos que las colmatan, el traslado de dichos sedimentos aguas abajo para colocarlos en tramos de cauce con déficit y problemas de incisión, a continuación el derribo de la presa y por último dejar que el curso fluvial se recupere en su búsqueda hidrodinámica y geomorfológica de un nuevo equilibrio. Mi propuesta también es que dejen de destinarse presupuestos y proyectos a la lucha contra la erosión y se inviertan en este necesario derribo de presas de retención, que a medio plazo recuperará nuestros ríos. Esto sí será restauración fluvial.
Además, las series de presas de retención antiguas y colmatadas ubicadas en muchos cursos de montaña constituyen estructuras que están incrementando la peligrosidad de esos cursos y, por tanto, el riesgo aguas abajo. La violencia y el enorme volumen de sedimentos arrastrados por la crecida del barranco de Arás en agosto de 1996, generando la tragedia del camping de Biescas, se debió en buena parte a la rotura de 27 presas colmatadas. Muchas de estas estructuras se construyeron con materiales inadecuados y utilizando a presos políticos en plena represión franquista. Por todo lo expuesto me duele encontrar estas presas en nuestros magníficos torrentes. En mi opinión son graves impactos, elementos dañinos del paisaje fluvial que deberíamos tratar de suprimir.

jueves, 17 de abril de 2014

JORNADAS DEL CIREF



Información:
https://www.dropbox.com/s/b2fk85ru8gl171m/PROGRAMA%20JORNADAS%20ZARAGOZA.pdf

PREOCUPACIÓN POR EL PIRINEO CENTRAL

El Pirineo central es un patrimonio natural de valor inmenso, incalculable, con los últimos glaciares, formas de relieve espectaculares y espléndidos ecosistemas de gran diversidad.
Pero el Pirineo central está sometido a fuertes presiones que ansían sobreexplotar sus recursos, sobre todo de agua y de espacio. Primero fueron los embalses, los aprovechamientos hidroeléctricos, las innumerables presas para retener sedimentos, todo lo cual destruyó centenares de kilómetros de cauces fluviales. La mayoría de los ríos pirenaicos sufren esas agresiones como enfermos crónicos sin solución.
Luego llegó el “holding” de la nieve consumiendo también agua y terreno. Este negocio, que dará sus últimos coletazos en próximas décadas si se confirma el cambio climático, ya ha generado destrozos tan obscenos como el de Espelunziecha, y está a la espera de poder hincar el diente en proyectos temibles para nuestras montañas, como la ampliación de Cerler por Castanesa. La última “gran idea” es la unión de las estaciones de esquí de los altos valles del Aragón y del Gállego, unión planteada a través de espacios protegidos de gran valor, fomentada y publicitada a bombo y platillo por el gobierno autonómico y aplaudida por los medios de comunicación aragoneses y por el clima general que se congratula de todo lo que sea crear riqueza y empleo a costa de lo que sea.
A los que amamos estas montañas este proyecto nos genera una muy honda preocupación. Como a mi colega el gran geógrafo Eduardo Martínez de Pisón, que hace unos días nos envió el breve artículo de opinión firmado por D. José María Sanchis Bielsa, que adjunto a esta entrada, un artículo que nos alerta sobre un peligro nuevo a añadir a nuestro Pirineo, el de la moda interesada de las carreras de montaña.
Demasiadas preocupaciones para un universo pirenaico tan frágil y para los que queremos conservarlo para las generaciones futuras.
 

miércoles, 29 de enero de 2014

CRECIDITA DEL EBRO Y MUCHA IGNORANCIA

Disfrutamos estos días de una pequeña crecida en el curso medio del Ebro. Crecida muy beneficiosa, más bien rápida, limpia, en la que el río está funcionando bien y va realizando su trabajo moviendo gravas, renovando ambientes, inundando lo que tiene que inundar. Ya era hora, y espero que no sea la última, lo agradeceremos en el próximo verano.

Ayer temprano me entrevistaron para Radio Zaragoza, presentándome como “la voz del río”, lo cual me llenó de orgullo, aunque luego apenas me tuvieron un minuto.
Acabo de ver una tertulia de ¿periodistas? en la televisión aragonesa sobre el tema. Ha sido vergonzoso, la ignorancia sobre el río es extrema. Lo de siempre: hay que limpiar, pobres afectados que no se les da soluciones, no se puede confiar en la suerte, etc. etc. Estoy hastiado de esta ignorancia, que se extiende a toda la sociedad porque en los medios (la fuente educativa principal) solo se ofrece esta versión equivocada, casposa y ridícula.

Y claro, los políticos aprovechan y se suben a la ola. La CHE y el Gobierno de Aragón prometen una limpieza general del cauce en 2015 porque esperan superar las trabas ambientales,  y lo dicen así de claro, seguros de que tienen la sartén por el mango.
Por supuesto que les daremos guerra. A ver si consigo tiempo para escribir (tengo para un libro muy gordo), para contar a los que se dejen (que serán pocos) cómo funciona el río y cómo hay que tratarlo, y para medir barras y gravas en el Ebro, ese gran patrimonio siempre despreciado, antes de que se las lleven las máquinas.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

ATROCIDADES EN EL RÍO ÉSERA

Uno de nuestros mayores problemas ambientales es el destrozo impune que se ejecuta sobre nuestros ríos después de que éstos hayan sufrido una crecida. Se invierte dinero público (en el caso del Ésera más de 4 millones de euros) en unas actuaciones denominadas "obras de emergencia" que suponen auténticas atrocidades ejecutadas con maquinaria pesada convirtiendo nuestros ríos en pistas de aterrizaje.

El daño ya está hecho y no podemos frenarlo, pero que quede constancia de nuestra denuncia pública, que realizamos sobre todo para educar, para que la sociedad civil no vuelva a permitir este tipo de actuaciones.

Sobre las atrocidades en el río Ésera me hago eco de la nota de prensa emitida hoy por el CIREF:
CIREF • Miércoles, 6 de Noviembre de 2013
Los días 17 y 18 de junio el tramo alto del río Ésera, fundamentalmente en su discurrir por el Valle de Benasque, sufrió una importante avenida fluvial. Más allá de la recurrencia de estos eventos, con situaciones similares en los años 60 del pasado siglo, los días posteriores a la crecida dejaron bien a las claras los errores de gestión fluvial cometidos durante muchos años.
Buena parte de los sistemas de defensa colocados a modo de escolleras ceñidas al cauce menor del río se han mostrado ineficientes ante eventos de una magnitud importante. Tras la crecida la mayor parte de ellos han desaparecido. Incluso los muros defensivos de la zona urbana y periurbana han sufrido severos daños, dejando edificios enteros, cuya correcta ubicación es cuanto menos dudosa, expuestos a nuevas crecidas durante meses, o directamente arrasados por unas aguas que reclamaban su territorio.
El río Ésera dibujó con nitidez una amplia llanura de inundación tanto aguas arriba como aguas abajo del núcleo de Benasque, dinamizando también las zonas bajas del Valle. En unas horas el río generó nuevos cauces, amplió meandros y curvas, movilizó y depositó sedimentos... en suma, en unas horas el río Ésera recuperó una parte de lo que defensas, embalses, derivaciones para usos hidroeléctricos, políticas urbanísticas aberrantes, etc, le habían robado durante décadas. Recuperó su naturalidad.
 
Ante esto, las actuaciones que se están llevando a cabo por parte de la Confederación Hidrográfica del Ebro, sin proyecto, sin evaluación de impacto y sin ningún tipo de sensibilidad ambiental, están destrozando todo ese dinamismo y naturalidad recuperada por un río que, no olvidemos, se encuentra en una zona de alta montaña, elevada naturalidad y a las puertas de un Parque Natural. De nuevo se olvidan las recomendaciones europeas, con sentido común y de lo económico, que nos dicen que deberíamos planificar el uso del territorio y dejar para el río parte de lo que es suyo, dejando zonas libres para la inundación sin daños y respetando el espacio fluvial. Así, no olvidemos que la Directiva europea de Inundaciones señala que habría que considerar el “territorio en riesgo como no urbanizable (…) incluida la posibilidad de retirar construcciones o instalaciones existentes que supongan un grave riesgo”.
 
El río había redistribuido gran cantidad de sedimento, generando un cauce mayor con brazos y curvas acordes con su dinámica natural; sin embargo, ahora la administración está removiendo, transportando y depositando cantidades ingentes de estos sedimentos. Se están apelmazando en las llanuras de inundación y se está generado un cauce totalmente lineal, sin brazos secundarios y con márgenes regularizados y, en buena parte, de nuevo, con escolleras. El cauce menor, en ocasiones formando múltiples brazos por el aporte de sedimentos y el descenso de la pendiente, está siendo destrozado, creándose uno totalmente nuevo en el que los saltos, los remansos, las pozas y todos los materiales del lecho están absolutamente desnaturalizados.
 
En resumen, una vez más, las actuaciones que se están ejecutando, y que ya se han llevado a cabo de forma más puntual en otras zonas como los Llanos del Hospital o Senarta, no responden a una gestión coherente, responsable y respetuosa de un sistema fluvial. Se está eliminando por completo cualquier atisbo de naturalidad y se vuelve a caer en los mismos errores que han conducido, tantas veces, a los mismos resultados. De nuevo, las soluciones más "populares", amparadas en los grandes movimientos de tierra y en la generación de ríos totalmente antropizados, incidiendo en la sensación de falsa seguridad que estos crean en la población, son las que se llevan a cabo y, de nuevo, se destroza un río que había conseguido dinamizarse.
Habrá que esperar a que el río Ésera, como tantos otros, vuelva a demostrarnos que es más que ese canal que están creando para él. Habrá que esperar a que el río Ésera retome los que se dicen que son orígenes de su nombre, y que cuando eso suceda los gestores sepan actuar con coherencia. Ésera: Es y será.

Esta nota ya está empezando a ser recogida por los medios, por ejemplo: http://www.heraldo.es/noticias/aragon/huesca_provincia/2013/11/06/el_centro_iberico_restauracion_fluvial_critica_las_actuaciones_che_esera_255869_1101026.html

Y el reportaje fotográfico de Daniel Mora, geógrafo de Benasque, lo tenéis en:
https://www.facebook.com/media/set/?set=a.172496606284097.1073741835.124903947710030&type=1

Estas fotografías son de este pasado fin de semana. Pero Daniel hizo otras unas semanas antes, mostrando atrocidades similares en un tramo más alto del valle, en Llanos del Hospital y Senarta. Las proyecté en la charla que impartí el pasado 26 de octubre en el VII Seminario del Geoparque de Sobrarbe.

jueves, 31 de octubre de 2013

EL RÍO BERGANTES NO SE TOCA

Un tramo de río magnífico, singular, de los más valiosos de la cuenca del Ebro, está amenazado por la construcción de un nuevo embalse. Resulta que la actual presa de Calanda en el río Guadalope presenta problemas de seguridad y en lugar de arreglar esas deficiencias se quiere hacer una presa nueva en el afluente Bergantes, con un altísimo coste económico y ambiental, afectando a un LIC con 5 hábitats de interés comunitario. Y todo ello para reducir el riesgo de inundación aguas abajo, en un curso bajo del Guadalope en el que se han permitido importantes invasiones del Dominio Público Hidráulico.
Es evidente que el proyecto de presa en el Bergantes no cumple la Directiva Marco del Agua (2000/60/CE), que obliga a mantener el buen estado ecológico de los ríos, construyendo una nueva presa cuando hay posibilidad de reparar una ya existente. Y como señala la Directiva 2007/60/CE de Evaluación y gestión de los riesgos de inundación, “los planes de gestión deben centrarse en la prevención, la protección y la preparación (…) y con miras a dar más espacio a los ríos, deben tomar en consideración, cuando sea posible, el mantenimiento o el restablecimiento de llanuras aluviales.” El Real Decreto 903/2010 que traspone dicha Directiva reclama que “se evite el deterioro injustificado de los ecosistemas fluviales y costeros, potenciando las medidas de tipo no estructural contra las inundaciones” (art. 11.1.d).
Hubo estudios de seguridad en 1988 y 1990 que concluyeron claramente que era factible aumentar la capacidad de desagüe de la presa de Calanda en el Guadalope para resolver su problema de seguridad, medida cuyo impacto ambiental sería infinitamente menor que la construcción de una nueva presa en el Bergantes. Pero está claro que hay que hacer una nueva presa porque hay intereses económicos en juego, presiones para invertir en hormigón. El estudio de impacto ambiental ya demostró que había una decisión ya tomada de construir una presa en el Bergantes, costase lo que costase, presentando un análisis de alternativas claramente dirigido y una incoherente valoración de impactos, en general definidos como compatibles.
En 2013 no podemos permitir que el Bergantes se destruya con una presa, por el gran valor geomorfológico y ambiental del tramo afectado y porque no se puede seguir pensando en el anacronismo de que las presas son la mejor solución para reducir los riesgos de inundación. Hoy sabemos que hay otros medios y las directivas europeas lo confirman.
La solución para mitigar el riesgo de inundación en el Guadalope está en la ordenación del territorio y en la devolución de espacio al río. Buena parte de los problemas se deben a una canalización insostenible del río Guadalope, que requiere medidas urgentes de devolución de espacio al río y recuperación de la llanura de inundación para evitar el incremento de velocidades, disipar la energía y regular correctamente el transporte de sedimentos. Los riesgos de inundación del Guadalope deben resolverse en el mismo Guadalope, reduciendo los bienes expuestos, y no con la regulación de sus afluentes, regulación que llevaría a una falsa sensación de seguridad y a la mayor proliferación de nuevos bienes y edificios en los espacios inundables aguas abajo.
Nuestro apoyo y agradecimiento a los habitantes de Aguaviva por oponerse a la presa y por defender su valioso río Bergantes. Enlace a su blog: http://elbergantesnosetoca.blogspot.com.es/

miércoles, 9 de octubre de 2013

50 ANIVERSARIO DE LA CATÁSTROFE DEL VAJONT

Hoy 9 de octubre se cumplen 50 años de la catástrofe del Vajont. Un gran deslizamiento de 270 hectómetros cúbicos de la ladera norte del monte Toc cayó dentro del embalse de Vajont (en Dolomitas, unos 100 km al N de Venecia) durante su tercer llenado (la presa había sido concluida en 1960, siendo en aquel momento la más alta del mundo de las de tipo bóveda). Se formó una gran ola de 235 m que saltó por encima de la presa sin derribarla y arrasó las poblaciones situadas en el valle aguas abajo (Longarone, Pirago, Villanova, Rivalta, Faè) causando unas 2.000 víctimas mortales.

Hasta el momento es la mayor tragedia generada por la mala ubicación de un embalse. Constituye una lección indispensable para comprender los riesgos, producidos casi siempre, como ocurrió en el Vajont, por la codicia económica impuesta por la fuerza por encima de la prudencia y del sentido común y sin respetar las leyes de funcionamiento de los sistemas naturales.

En el Vajont también hubo personas valientes que advirtieron del peligro y estudiaron el riesgo sin ser escuchadas. Pensemos ahora en Yesa, aquí al lado, en sus laderas inestables, y en tantos otros embalses en situaciones de riesgo similares. Han pasado 50 años pero las codicias económicas siguen ahí, y también hay científicos que alertan, y tampoco se les hace caso.